La costurera Dena y Don Remendón:


La costurera Dena y Don Remendón:
























Erase una vez, hace algún 
tiempo vivía, una humilde costurera llamada Dena. Dena vivía en un pequeño poblado , poblado en el que tan solo vivían los diferentes seres que como ella eran considerados como artesanos. 
Los artesanos que vivían allí se dedicaban a realizar diferentes trabajos y oficios, dedicaban su tiempo a elaborar objetos e instrumentos destinados al grupo de nobles que vivían en la ciudad cercana al poblado de Dena. Los diferentes artesanos dedicaban muchas horas al trabajo manual que los diferentes nobles les solicitaban. Algunos de ellos se dedicaban a realizar labores de artesanía creando muebles para el hogar, otros de ellos se dedicaban a preparar los alimentos que recogían del campo , se dedicaban a elaborarlos y cocinarlos  para que los nobles que les solicitaban sus servicios pudieran degustarlos, otros de los artesanos que allí vivían se dedicaban a peinar y a acicalar a las bellas nobles que en sus casitas se presentaban con la intención de lograr ese día ser admiradas al lucir bonitos peinados creados especialmente para ellas. Otros artesanos se dedicaban a elaborar prendas de vestido y otros utensilios de ropa que los nobles les solicitaban y con los cuales eran identificados como nobles. Los vestidos que los nobles utilizaban eran exclusivamente elaborados para ellos, poseían unos patrones muy específicos con los que intentaban resaltar su estructura  física y su identidad.
Estos trajes tan solo podían ser utilizados por ellos y eran los
que les otorgaban la posición respetuosa de la que disfrutaban en su ciudad. Todos los nobles hacían servir los mismos atuendos, lucían bellas telas de seda y con ellos demostraban quienes eran. Ningún artesano podía vestirse utilizando ningún tipo de tela que ellos usaban, ninguna artesano podía mostrar una silueta  esbelta y elegante como la de los nobles ya que ellos siempre tenían que vestir usando ropaje holgado y con patrones básicos que ellos mismos elaboraban. Usaban colores grises y telas de algodón desgastado mientras que los nobles utilizaban telas de seda y de tul con las hacían resaltar todavía más su posición y su estatus. Los nobles acudían cada semana al poblado de los artesano donde hacían sus pedidos. Unos acudían allí en busca de alimentos, otros tan solo acudían allí en busca de las casitas de belleza donde pasaban las horas  recibiendo halagos y atenciones por parte de las artesanas que intentaban complacerlas ofreciéndoles los mejores cosméticos y hierbas para el cuidado de su piel.
Otras acudían tan solo  allí para pasearse con sus nuevos vestidos y despertar las envidias de las pobres artesanas que ni tan siquiera tenían tiempo para cuidarse ellas mismas ya que no podían disfrutar ni de un minuto de su tiempo libre. Los artesanos prácticamente no salían de su poblado, no porque lo tuvieran prohibido por los nobles o porque algún mandato se lo prohibiera, tan solo  no tenían tiempo para hacerlo ya que estaban demasiado ocupados realizando los pedidos y las solicitudes que los nobles les demandaban.
Estaban tan inmersos en su vida y en su rutina que prácticamente no podían salir de sus casas y cuando en alguna ocasión alguno de ellos había salido de su casa y había ido a pasear por la ciudad de los nobles, habían regresado tristes y cabizbajos al comprobar que los nobles esquivaban sus miradas e intentaban huir de su lado para no tener que cruzarse con ellos, por consiguiente, los artesanos preferían quedarse en su humilde poblado y disfrutar de la compañía del resto de artesanos de allí. Preferían seguir compartiendo su tiempo con el resto de artesanos y compartir sus ideas y labores, preferían mantener conversaciones amenas y divertidas entre ellos  antes de tener que relacionarse con los nobles elegantes pero arrogantes que vivían en la ciudad

Dena era una humilde y bella artesana que se dedicaba a confeccionar los patrones de las chicas nobles casaderas que acudían en busca de vestidos.
Invertía mucho de su tiempo a elaborar bellos patrones con la intención de resaltar la figura de la noble a la que irían destinado el vestido a pesar de que en muchas ocasiones tenía que hacer grandes esfuerzos intentado ajustar el talle del patrón a una noble que por sus dimensiones, estatura o peso necesitaba alguna talla de patrón superior a la que le solicitaba. Pero las jóvenes nobles pensaban que resaltarían mas su figura  y su elegancia utilizando vestidos ajustados y por ello siempre solicitaban a Dena una talla inferior de patrón  y Dena tenía que invertir más horas de su tiempo libre intentando ocultar el exceso de peso que en muchas ocasiones sobresalía por encima del corsé ajustado de la prenda. Las nobles querían verse delgadas aun siendo personas rellenas, querían verse hermosas a pesar de tener rostros poco bellos, querían verse elegantes aunque sus interiores fueran arrogantes aunque ello supusiera tener a los artesanos trabajando día y noche para ellas.
En muchas ocasiones era muy difícil contentarles, sobre todo a las nobles casaderas, ya que su nivel de exigencia era muy elevado ya que querían sentirse extremadamente hermosas para poder conseguir pronto un bello noble casadero y formar una nueva familia noble. Muchas veces Dana se reía interiormente viendo que la frustración que las nobles sentían por ellas mismas al no verse en el espejo tal y como deseaban verse la manifestaban hacia el exterior en forma de furia y arrogancia hacia las artesanas con la intención de hacerles ver que si no quedaban satisfechas con la labor realizada no era porque ellas no tuvieran elegancia o belleza sino porque las artesanas no eran buenas en su labor.
Siempre hacían atribuciones hacia el exterior, ellas manifestaban que si los vestidos no lucían bellos en sus cuerpos no era porque ellas tuvieran una fea figura sino porque las costureras no lo habían realizado de manera eficiente.
Dena conocía al pie de la letra todos los discursos que ellas utilizaban, su manera de demostrar sus frustraciones y en el fondo sentía pena por ellas. Veía como la elegancia que ellas pretendían hacer ver se esfumaba en pocos segundos cuando expresaban su ira y su malhumor desprestigiando sus labores y por ello no sentía ni la mas mínima envidia por la posición que los nobles ocupaban. A Dena le gustaba su labor de confección, no le importaba pasar largas horas elaborando bonitos vestidos para las nobles, no le importaba dedicar muchas horas a elaborar bellos patrones aunque nunca ninguna de sus creaciones fuera para ella. 
En ocasiones Dena intentaba acumular algún trozo de tela de seda sobrante de algún vestido de alguna noble con la intención de poder conseguir suficiente  con la cual poder elaborarse algún vestido.
Alguna vez había intentado ajustar la tela al patrón de la noble con la intención de poder conseguir tela extra pero a pesar de haberlo conseguido , en muy pocas ocasiones había logrado conseguir para ella la tela sobrante ya que las nobles  enseguida le retiraban de sus manos la tela al ver las posibles intenciones que con ella Dena pudiera realizar. Dena había intentado de mil maneras conseguir tela  distrayendo a las nobles pero éstas estaban demasiado pendiente de sus movimientos ya que en cierta manera la envidiaban ya que era una muy bella joven. Por ello se recreaban mas humillándola y haciendo que invirtiera muchas más horas en los trabajos que ellas les solicitaban.

-          ¡Pero Dena…de nuevo este feo pliegue en la costura axilar! Creo que en esta ocasión debes acercar más estos dos extremos!- dijo la noble Leina. Mira…de nuevo tienes que rectificar la parte lateral del vestido y espero que en esta ocasión lo tengas preparado para mañana por la mañana- dijo Leina mirando despiadadamente a Dena que comenzaba a gruñir para su interior

-          Si claro- dijo Dena intentando ocultar su disgusto Si no tuvieras este “michelín” de aquí sería muy fácil acabar el entalle- dijo la costurera pensando para sí misma

-          Es que la tela de seda es muy fina….y en ocasiones  si no se estira de manera adecuada puede crear algún pliegue extra- dijo Dena excusándose y ocultando en su bolsillo un trozo de tela de seda acudió en busca de algún alfiler mas para ajustar la cinturita del vestido cuando de repente sintió como Leina tiraba fuertemente del  extremo de  la tema que pretendía ocultar

-          Si..ya veo- dijo retirándole bruscamente el sobrante de tela

-          Creo que debes volver a coser esta parte de aquí.. y creo que debes bordar esta otra parte de aquí…con tela de tul ..pero no magenta si no rosada…o mejor…blanca- dijo mientras que lanzaba trozos de tul por toda la sala

-          Un momento Leina- dijo enfurecida Dena.  Esta seda en una tela muy fina…no debes lanzarla de ese modo- dijo Dena ante la mirada absorta de Leina

-          Pero…¿ cómo te atreves a hablarme de ese modo?- dijo Leina sollozando con la intención de hacer ver al resto de nobles que Dana le había ofendido

-          Como …como te atreves- dijo sollozando  mientras que el resto de nobles se acercaban hasta ella con la intención de comprobar que era lo que estaba sucediendo

-          Pero…Leina…¿ por qué lloras? ¿Acaso esta artesana te ha ofendido? - dijo la noble Tedia mirando desafiadamente a Dena

-          No..no es eso…es que estoy algo nerviosa- dijo Leina con tono manipulativo. Es que es tan bonito el vestido…y es tan apuesto mi pretendiente…que…- dijo Leina mientras que el resto de nobles intentaban consolarla

-          Vamos Dena…has visto lo que has hecho…pídele ahora mismo perdón a Leina….la has ofendido haciendo un patrón tan desajustado para ella y su esbelta figura…Seguro que lo has hecho a propósito- dijo Felica mientras que Dena cabizbaja veía como nuevamente no había servido para nada su pequeño enfrentamiento con Leina ya que nuevamente se veía obligada a solicitar perdón

-          Si….ha insinuado que malgasto la seda que yo misma he comprado ….tela que le he ofrecido para que elabore mi vestido….la compré confiando que ella sabría aprovecharla de buena manera…pero ahora veo..que me equivoqué en mi elección- dijo Leina mientras que seguía manipulando al resto de nobles

-          Tela que he visto que resbalar por el bolsillo de su ropaje de artesana- siguió diciendo Leina intentado hacer ver al resto de sus compañeras que probablemente Dena había realizado mal el talle de su vestido con el propósito de que sobrara algo de tela para poder conseguirla para ella.

-          ¿ Resbalar por su bolsillo? ¿Quieres decir que pretendía apropiarse de lo que no es suyo?- dijeron alertadas el resto de nobles que revoloteaban por la sala de costura intentando llamar la atención

-          Dena…es eso cierto- dijo la mama de Dena acercándose hasta ella . No es cierto lo que esta bella noble dice ¿ verdad?- dijo la mama excusándose

-          Veréis…Dena es joven todavía…tenéis que comprender que…- dijo la mama cuando de repente Dena continuó con su discurso exculpatorio

-          Mama…déjalo….yo no pretendía apropiarme de nada…tan solo ha sido un error de confección..no volverá a ocurrir- dijo Dena ante la mirada satisfecha del resto de nobles

-          Bien…tranquila…todo ha pasado ya…haremos como que nada ha ocurrido…y ahora tan solo espero tener mi vestido elaborado mañana a primera hora..y espero que no haya excusas- dijo Leina mientras que salía por la puerta de  la casita de confección dejando a Dana cabizbaja en el centro de la sala

-          No puede ser- dijo mientras que miraba a su mama . No pretendía apropiarme de nada que no fuera mío…tan solo era un trozo de tela de seda sobrante..- dijo tristemente ante la mirada cabizbaja de su madre

-          Te entiendo Dena porque también he sido joven…entiendo que estés cansada de elaborar bellos trajes que nunca tu misma podrás utilizar…pero somos artesanos…recuérdalo… y tenemos que estar orgullosos de lo que somos- dijo intentando consolar a Dena que rápidamente se marchó de allí.

-          No es justo- dijo para sí misma Dena mientras que se recluía en su habitación

-          Tan solo le pedía un trozo de tela sobrante…un trozo de tela que Leina desaprovechará tirándolo a la basura…un trozo de tela que me hubiera servido para acabar mi bonito traje- dijo Dena mientras que cogía la llave secreta que tenia bajo uno de sus libros de costura

-          Tan solo un trozo de tela más y  hubiera visto mi sueño convertido en realidad..verme frente al espejo vestida con un elegante traje de noble- dijo la pequeña Dena mientras que abría con la llave su baúl secreto

-          Mi bello vestido- dijo mientras que sacaba el traje que había elaborado recogiendo los trozos de tela que de los vestidos de las nobles habían ido sobrando durante todo el tiempo en el que había estado trabajando para ellas

-          Tan solo un trozo de tela más…y hubiera visto completo mi elegante vestido….vestido que me hubiera puesto cada noche ante el espejo , vestido que tan solo mis ojos  verían pero con el que me sentiría toda una joven noble- dijo sollozando mientras que reflexionaba para si misma

-          No deseo ser noble si con ello he de convertirme en una joven arrogante pero sí que deseo poder realizar mis propios vestidos y poder lucir mi silueta tal y como ellas lo hacen, no por ser artesana me tengo que sentir fea, no por no ser noble  me tengo que sentir humillada...tan solo deseo poder lucir alguno de los vestidos que confecciono para ellas…tan solo quiero poder disfrutar con los bellos colores de las bonitas prendas y entallar sus costuras a mi cintura- dijo mientras que sollozando se ponía el vestido incompleto que había elaborado.

-          No es posible que por ser artesana tenga que resignarme a no poder disfrutar nunca de mis propias creaciones- dijo Dena mientras que se recostaba en su cama

-          Tan solo deseo poder recorrer las calles de la ciudad como una verdadera noble – dijo mientras que poco a poco la furia fue dando paso a un largo sueño.

Mientras que Dena descansaba en su casa, Leina regresaba a su hogar  acompañada por sus amigas pensando en el momento en que su pretendiente se presentara ante ella la noche siguiente.


-          ¿Habéis visto la cara de esa artesana ignorante?-dijo Leina regocijándose en sus palabras

-          Si…parecía un pajarito asustado- dijo Felica en tono orgulloso

-          Si…no ha estado mal esa nueva humillación…espero que no se atreva nunca más a coger nada que no sea suyo y que acabe de una vez por todas de confeccionar mi traje…mañana es el día de mi pedida de mano- dijo Leina presa de la emoción pensando en el momento en que su pretendiente la viera

-          Realmente es una magnifica costura esa Dena…si no fuera por ello no acudiría a su sala de confecciones… pero…hay que reconocer que tiene maestría- dijo con furia Leina

-          Si….tienes razón….talento que nosotras enmascararemos día y noche con tal de que siga siendo una humillada artesana- siguió diciendo Felica mientras que se despedía de su amiga

-          Bueno…espero que mañana ya tengas arreglado tu vestido...estoy deseando verte aparecer ante todos con él puesto….tu pretendiente no podrá resistirse- dijo Felica despidiéndose de ella

-          ¡Si…..estoy convencida de ello!- dijo Leina mientras que regresaba a su hogar.

-          Mañana…mañana será mi gran día- dijo mientras que se imaginaba a su galán ofreciéndole una hermosa alianza como señal de compromiso

-          Elegante, noble y casadera…quien puede envidiar la belleza de una humilde costurera- dijo mientras que reconocía la envidia que sentía hacia Dena

-          Pobre joven artesana…por muy buena que seas en tu labor y por muy bella que seas nunca podrás dejar coser para nosotras, nunca podrás disfrutar de los bellos vestidos que tú misma realizas- dijo mientras que orgullosa miraba la fotografía de su prometido

-          Pronto seré una gran dama y tendrás que seguir trabajando para mi….y para el resto de nobles que día a día acudiremos en tu búsqueda para que nos confecciones nuevos y hermosos vestidos para nosotras y para nuestras futuras hijas- dijo Leina mientras que se recostaba en su gran cama

-          Por muy bella que seas seguirás siendo artesana- dijo mientras que se sumía en un largo sueño

Y en cuanto el nuevo día amaneció  Leina acudió  a la casita de la costurera donde la esperaba encontrar preparado su hermoso vestido. En cuanto la mama de Dena la vio aparecer fue en busca del vestido que Dena le había preparado



-          Hola- dijo Leina en tono despectivo. Espero que su hija tenga arreglado mi vestido- dijo mientras que la buscaba con la mirada

-          Si…me ha dejado encargado que se lo hiciera entrega- dijo la mama de Dena intentando excusar de nuevo a su hija

-          Pero…¿ donde está su hija? Esperaba que ella misma me hiciera la entrega- dijo mientras que la madre asentía

-          Veras…ayer estuvo hasta altas horas de la noche confeccionándole su vestido...hace tan solo un par de minutos que se ha recostado en la cama….desearía ..le pediría que me permitiera hacer el honor de ser yo misma quien la ayude a realizar la ultima prueba final- dijo la mama de Dena intentando convencer a una reticente Leina

-          Bueno…está bien- dijo a regañadientes  mientras que la mama de Dena le ayudaba a probarse el vestido

-          Es perfecto- dijo Leina mientras que se admiraba ante el espejo. Espléndido trabajo- dijo mientras que orgullosa no dejaba de mirarse una y otra vez

-          Creo que en esta ocasión  perdonare la humillación que su hija me hizo pasar ayer….no esperaba que realizara tan bello trabajo..- dijo mientras que salía de la puerta luciendo su nuevo vestido

-          Pronto seré una noble comprometida…todo el mundo me admirará ya que   una noble que se precie no puede quedarse soltera- dijo mientras que regresaba a su hogar sin saber que algo mágico estaba a punto de suceder  , algo que quizás podría llegar a sorprender mucho más a su apuesto galán.



Y en cuanto Leina llegó de nuevo a su hogar en la ciudad fue en dirección a su habitación con la intención de acicalar su peinado y llamar a sus amigas para que acudieran cuanto antes a verla . Esperaba ofrecer una doble sorpresa, por un lado sentir la satisfacción de verse admirada por sus amigas y por otro lado sentirse halagada cuando su prometido le hiciera entrega de la alianza de compromiso. Esperaba ser por aquella noche el centro de admiración. Y mientras Leina pasaba sus horas frente al espejo esperando recibir a su galán, Dana se despertaba del largo sueño que había tenido cuando de repente algo le llamó enormemente la atención.



-          Pero …¿pero qué hora es?- dijo Dena mientras que miraba el reloj

-          La sala de costura debe haber abierto ya sus puertas…el vestido de Leina…debo ir en seguida a entregárselo- dijo mientras que se incorporaba rápidamente

-          El vestido….de … - dijo mientras que comenzaba a buscar la llave del baúl secreto con la intención de guardar su vestido de seda en su interior cuando de repente se dio cuenta de que el vestido no se hallaba donde lo había dejado

-          Pero…? Un momento¡…¿ dónde está mi vestido?- dijo mientras que seguía buscando a su alrededor

-          Mi vestido de seda…mi vestido de seda…- dijo mientras que buscaba en vano su vestido

-          No encuentro mi vestido ….alguien me lo ha arrebatado…no es posible…no se encuentra donde lo dejé- dijo mientras que miraba a su alrededor

-          Oh no- dijo mientras que recordaba las últimas palabras de su mama

-          Quizás…quizás mama me haya descubierto, quizás ha visto mi vestido ..si lo ha visto seguramente se haya deshecho de él- dijo Dena mientras que salía precipitadamente de su habitación

-          Debo hacer que mama me devuelva el traje…no puede  deshacerse de él, me ha constado mucho tiempo elaborarlo- dijo Dena mientras que llamaba a su madre

-          Mama….mama- dijo Dena mientras que se acercaba hasta su madre intentando averiguar si esta había encontrado su vestido cuando de repente su madre se giró y mirándola respetuosamente se dirigió hacia ella

-          Hola señora…¿ en qué puedo ayudarla?- dijo la mama de Dena dirigiendo su mirada hacia ella.

-          Mama- dijo Dena viendo como su madre parecía no reconocerla

-          Si..dígame…necesita un vestido nuevo..necesita algún arreglo- dijo mientras que Dena no sabía que era lo que estaba aconteciendo

-          Mama….mi vestido de seda….¿ dónde está?- dijo mientras que su mama Lisa parecía confundir sus palabras

-          Un vestido de seda…¿y para cuando  lo necesitaría?- dijo Lisa ante la mirada estupefacta de Dena que no era capaz de articular ni una sola palabra más

-          Bien…tan solo déjeme que mida su silueta…que apunte unos cuantos datos referentes a la medida de su cintura y cadera…y ..y  listo…Si le gusta este patrón mañana mismo puede venir a probarse su nuevo vestido- dijo la mama mientras que se despedía de Dena

-          Pero…mama…soy yo …soy Dena- dijo mientras que la mama seguía atendiendo al resto de nobles que miraban con asombro la belleza de Dena

-          Pero….¿ habéis visto …que elegancia y que belleza….esa joven debe ser nueva en la ciudad- dijo Felica admirando el rostro de Dena

-          Si…debe ser una joven nueva…nunca antes la habíamos visto….parece disponer de una buena posición…debemos conocer en seguida su nombre… es mejor hacernos pronto amiga de ella….debemos tenerla bajo control…es demasiado bella. Puede ahuyentar a nuestros pretendientes…debemos ir enseguida a la ciudad y ver donde se hospeda- siguió diciendo Felica mientras que seguía con la mirada a Dena

-          Si…y debemos informar en seguida a Leina…sabes que ella siempre desea estar enterada de todo aquel nuevo noble que acude a nuestra ciudad- siguió diciendo otra de las nobles cuando de repente la mama de Dena comenzó a mostrarles los vestidos que para esa misma noche deseaban estrenar

-          Debe ser un evento muy importante el que se celebra esta noche- dijo la mama de Dena mientras que las nobles asentían

-          Si…la celebración del casamiento de una joven noble siempre es un evento grato que celebrar- dijo Felica mientras que el resto de jóvenes asentían

-          Si….¡y más si es Leina la prometida!- dijo Felica pensado para sí misma mientras que recordaba la belleza de la noble que acababa de salir de allí

-          Espero que esa nueva noble no tenga intención de acudir también a la celebración antes de que nosotras nos hayamos hecho amiga de ella-siguió meditando para sí misma Felica

Y dicho esto las amigas nobles de Leina se marcharon en dirección hacia la ciudad con la intención de reunirse con ella  y celebrar todas juntas el compromiso de su amiga. En cuanto llegaron a su casa muchos invitados estaban esperando en el interior de la sala de visitas , estaban deseando poder ver aparecer a la nueva noble casadera de la mano de su pretendiente. En cuanto las agujas del reloj marcaron las nueve en punto hizo su aparición en el centro de la sala el pretendiente de Leina , un joven noble muy bello llamado Gueo. Gueo pertenecía a una ciudad noble que se alzaba no muy lejos de allí , conoció a Leina  uno de los días en que paseaba con su caballo Fito cerca del rio.  Durante varios días cabalgaron juntos y formalizaron tempranamente su compromiso. Gueo era un muchacho intrépido y divertido  y a diferencia del resto de nobles era poco arrogante y nada orgulloso. Le gustaba estudiar y aprender, conocer mundo y era incapaz de mostrar frialdad con ningún ser animal y menos con ningún otro ser humano. Ese día Gueo había acabado de leer su último libro de historia donde había aprendido los relatos y mitos que en los pueblos de los artesanos se narraban sobre ellos y sobre el resto de personajes de la nobleza. Su espíritu aventurero y curioso le había hecho  buscar información acerca del mundo que le rodeaba en los libros pero su alma critica en seguida se dio cuenta de que en muchas ocasiones lo que en ellos se relataba no era más que la visión que el escritor tenia sobre un determinado acontecimiento. Por ello Gueo intentaba analizar un mismo hecho desde diferentes puntos de vista, de tal forma que intentaba generar sus propias ideas en sus pensamientos y acciones.



-          ¡Oh no!- dijo Gueo mirando detenidamente el reloj. Son las nueve….Leina debe estar esperándome ya…el compromiso pronto tendrá lugar- dijo Gueo mientras que se vestía rápidamente

-          No puedo hacer esperar a Leina, ella no se merece estar esperando mi regreso…debo verla cuanto antes- dijo Gueo mientras que se vestía

-          Los invitados deben haber llegado….Leina debe estar nerviosa esperando que me presente allí, así que será mejor que me apresure, no puedo faltar a la cita- dijo Gueo mientras que salía apresuradamente de su casa

-          Tan solo un par de minutos y estaré en su salón – dijo Gueo mientras que se dirigía hacia la casa de Leina .

Y mientras que Gueo recorría con su caballo el camino en dirección a la casa de Leina, Dena salía de la ciudad de los artesanos presa de la confusión que le había generado el hecho de ver que su madre no le había reconocido y que le había tratado como toda una noble. Mientras caminaba por el que había sido su pueblo contemplaba como el resto de artesanos le miraban, veía en sus rostros algo diferente, una nueva sensación invadía su mente y su corazón. Los que habían sido sus amigos parecían reconocer ahora en ella a una enemiga. Le dirigían miradas de respeto, pero mezcladas entre incertidumbre y servilismo, sensaciones que no le hacían sentir nada bien.



-          ¿Pero que está pasando?- dijo Dena mientras que veía como los artesanos le admiraban y le cedían el paso

-          No entiendo que es lo que está ocurriendo aquí…miradme. ¡Soy la costurera Dena!- dijo Dena intentando que alguien en su poblado la reconociera

Pero a pesar de que Dena pretendía hacerse reconocer entre los que habían sido los suyos, estos parecían ver en ella a toda una noble y en cuanto le saludaban, se marchaban apresuradamente de allí dirigiéndose de nuevo a sus labores. Dena al ver que nadie parecía reconocerla guió sus pasos hacia la ciudad de los nobles con la intención de comprobar que era lo que allí sucedía. En cuanto hizo su aparición entre los nobles una nueva sensación le invadió, miradas altivas y arrogantes se comenzaron a convertir en miradas de reconocimiento y de afiliación. Los que antes le habían humillado ahora parecían mostrarse ante ella más amables que nunca al ver que se trataba de una bella dama. Todos los nobles se giraban para contemplarla y la saludaban respetuosamente. Dirigían unas palabras corteses hacia su vestido o su peinado y seguían su paseo por la ciudad. Dena no daba crédito a lo que estaba sucediendo, no entendía cómo era posible que de un día para otro hubiera pasado de  ser una simple costurera a ser una verdadera noble. Siguió caminando por la ciudad intentando analizar los sentimientos que en su interior se mezclaban cuando de repente se dirigió hacia una de los espejos que adornaban una de las casitas de los nobles donde pudo contemplar su rostro y su figura.

-          Pero si soy Dena…soy la misma artesana costurera de siempre. ¿ Que es lo que ha ocurrido para que ahora todo haya cambiado?- dijo Dena mientras que descubría que el vestido de seda que tanto había buscado se hallaba dibujando su cintura  y su cadera

-          Pero…pero ¿cómo es posible? No recuerdo haberme probado el vestido de seda…cómo es posible que no recuerde el momento en que me lo puse…yo hubiera jurado que todavía el vestido holgado de artesana era el que tenía  colocado- dijo Dena mientras que se daba cuenta que el vestido que lucía sobre su cuerpo era el vestido de seda que poco a poco con los fragmentos de seda sobrantes de las nobles había fabricado

-          Creo que ahora entiendo lo que ha ocurrido, por alguna razón salí de casa con el vestido de seda puesto…pero no es posible que por el hecho de habérmelo puesto ni mi madre me haya reconocido. A pesar de llevar el traje sigo siendo Dena la costurera- dijo Dena mientras que seguía mirándose al espejo

-          ¡Oh no!- dijo Dena al contemplar como su vestido seguía incompleto. Ya no lo recordaba…falta un trozo de tela seda para dar por acabado el vestido- dijo mientras que miraba tristemente el vestido incompleto

-          En seguida iré en busca de hilo y aguja y coseré un nuevo trozo de tela sobre esta parte de la cintura del vestido, de esta manera el vestido estará completo- dijo mientras que iba en busca de aguja, de hilo y de un trozo de tela de seda

-          En cuanto consiga algo de seda acabaré  de elaborar mi vestido. Tan solo es cuestión de minutos y mi vestido estará acabado. Sin darme apenas cuenta veré mi sueño convertido en realidad. Poder lucir un  bello vestido elaborado por mi misma- dijo mientras que se dirigía hacia unas bellas nobles que se encontraban conversando en la estación de trenes.

-          Hola buenas noches- dijo Dena mientras que se dirigía hacia las nobles. Me gustaría saber dónde puedo conseguir hilo y aguja y algo de tela de seda- dijo Dena mirando a su alrededor mientras que las nobles abrumadas se dirigían hacia ella en tono sorprendido

-          ¿Aguja e hilo?- dijeron en tono de sorpresa. No hay nada de eso en la ciudad de los nobles…- dijo una de las nobles mirando al resto de sus compañeras

-          Debe ser una noble extranjera- dijo en voz baja alarmada

-          En la ciudad de los nobles no tenemos instrumentos de trabajo….ya que no los necesitamos…si deseas hacer algo…tan solo tienes que acudir al pueblo de los artesanos y pedid que ellos  realicen la labor que desees encomendarles- dijeron las nobles ante la mirada atenta de Dena

-          Si…claro- dijo cabizbaja-. Tan solo quería algo de hilo para terminar de arreglar mi vestido- dijo para si misma dándose cuenta de que en la ciudad de los nobles no encontraría lo que ella necesitaba

-          Está bien…perdonen las molestias- dijo Dena mientras que se dirigía apresuradamente de nuevo hacia el pueblo de los nobles con la intención de que alguien le dejara aguja e hilo para terminar de coser su vestido


En cuanto Dena volvió a pasar entre las miradas de respeto que su presencia infundada y llegó hasta el que había sido su centro de costura, se dirigió apresuradamente hacia su madre esperando que ella le reconociera como la costurera que era



-          ¡Madre…soy Dena…soy yo!- dijo Dena mientras que su madre se dirigía nuevamente hacia ella

-          Oh- dijo la madre mirándola atentamente. Ya lo tengo preparado…sabia que vendría antes de tiempo a buscarlo. Ha quedado precioso. Si quiere le puedo ayudar a probárselo- dijo la madre de Dena ante la mirada extrañada de su hija

-          No mama…no quiero un vestido nuevo…tan solo deseo aguja e hilo para terminar de arreglar el mío- dijo Dena intentando que su madre le escuchara

-          Espero que le siente bien….ha sido muy fácil elaborarlo ya que tiene una figura muy esbelta- dijo la madre mientras que se despedía de ella

-          Debo seguir con mis labores- dijo la madre de Dena mientras que Dena veía como su madre seguía sin reconocerla.

-          No es posible- seguía diciendo Dena…es imposible que mi madre no me reconozca- dijo tristemente mientras que intentaba localizar en el interior de la sala de costura su antiguo costurero

-          Pero no me iré de aquí sin conseguir lo que he venido a buscar- dijo mientras que sigilosamente se adentraba al interior de la sala de costura y sin que nadie pudiera contemplarla recogió de una de las estanterías su antiguo costurero

-          Es mi costurero…mi útil y bello costurero- dijo Dena presa de la emoción mientras que se marchaba de allí llevando consigo su bonito costurero

-          Por fin he logrado conseguir aguja e hilo…ahora tan solo utilizaré un trozo de este vestido de seda que mi madre ha realizado para mí para contemplar mi bonito vestido- dijo Dena mientras  que intentaba descomponer el vestido que su madre le había ofrecido

-          Ahora tan solo debo fijar bien este trozo de tela a mi vestido y… - dijo Dena mientras que comprobaba como le era imposible desprenderse de su vestido de seda para poder coser

-          ¿Qué ocurre? No puedo retirarme el vestido- dijo Dena mientras que tiraba del vestido.

-          Esta como incrustado en mi talle…es imposible- dijo Dena mientras que ideaba otra manera de coser el vestido

-          Ya lo tengo…lo terminaré de coser con el puesto- dijo Dena mientras que recogía aguja e hilo del interior de su costurero y comenzaba a ensartar la aguja

-          Bien…tan solo un par de puntadas  aquí y otra allá y….- dijo Dena cuando de repente comprobó que el hilo no quería insertarse en la aguja.

-          Pero….¡oh no!- dijo Dena viendo como a pesar de que hacía varios intentos no era capaz de introducir el hilo en la aguja

-          Pero…¿qué ocurre?….no puedo ensartar la aguja…y aunque pudiera hacerlo...aunque lograra conseguirlo…..creo que no sabría como empezar a coser el trozo de seda sobrante a mi vestido.- dijo Dena reconociendo que por primera vez sentía que no era capaz de hacer aquello que con tanto amor había hecho siempre, coser.

-          No puedo coser…no puedo terminar de elaborar mi vestido- dijo Dena mientras que veía como era incapaz de realizar el ajuste que era necesario para acabar de elaborar su vestido

-          No puedo coser…he olvidado cómo hacerlo- dijo Dena mientras que agitada se daba cuenta que no era capaz de coser.

-          No puede ser…..soy Dena la costurera …no soy una noble …y nunca más desearé serlo si ello implica no saber hacer nada-dijo Dena cabizbaja

-          Ojalá nunca hubiera deseado ser noble…ojala nunca hubiera deseado verme con un vestido de noble puesto…yo tan solo quería poder disfrutar de un vestido realizado por mi misma sin tener que prescindir de lo que realmente soy, una costurera- dijo Dena mientras que dejaba caer una lagrimita en el interior de su costurero

-          No puede ser……no quiero ser noble….deseo verme de nuevo con mi vestido de artesana holgado si con ello recupero mi habilidad como costurera- dijo mientras que intentaba retirarse de nuevo el vestido cuando de repente una voz en el interior de su costurero comenzó a llamar su atención

-          Si necesitas ayuda….tan solo  tienes que gritar…necesito un remiendo y el aparecerá- dijo la pequeña vocecita del interior del costurero

-          Pero…¿ quién está hablando? ¿De dónde proviene esa voz?- dijo Dena mientras que buscaba en el interior de su costurero

-          Soy yo la aguja Jaz- dijo mientras que saltaba del costurero y se  depositaba en su mano

-          Y este es el hilo Jir- dijo mientras que presentaba a su gran amigo inseparable Jir

-          Somos Jir y Jaz, el hilo y la aguja de Don Remendón- dijo mientras que Dena admirada los contemplaba

-          ¿ Don remendón? ¿ y quién es Don remendón?- dijo Dena asombrada

-          Bueno….Don remendón ,  es….Don remendón- dijo Jaz riéndose mientras que Dena intentaba que los dos amigos se explicaran

-          Si necesitas ayudas tan solo tienes que su nombre pronunciar y don Remendón aparecerá – dijo Jir mientras que Dena intentaba seguirlos

-          Cualquier arreglo que quieras realizar…Don remendón perfecto te lo hará- dijo Jir mientras que comenzaban a cantar la canción de Don Remendón

-          Don Remendón , don remendón, si el vestido no te entra o deseas un camisón, tan solo pronuncia el nombre de Don remendón- dijo Jir mientras que trazaba con su hilo un camino

-          Don remendón, Don remendón….tan solo con su nombre él hará su aparición  y un zurcido  en un plis plas te hara- dijo Jaz mientras que Dena les escuchaba atenta

-          Pero…es que yo no necesito que me arregle nada…tan solo deseo quitarme este vestido- dijo Dena mientras que Jir y Jaz seguían describiendo un camino con el hilo desprendido de la bonina de Jir

-          No temas Dena….Don remendón todo lo arregla.,. tan solo su nombre debes pronunciar y  todos los arreglos que desees los obtendrás- dijo Jaz mientras que Dena los seguía por el camino trazado por el hilo sin saber que pronto alguien se cruzaría en su camino

Y mientras que Dena seguía a Jir y Jaz por el mundo de Don Remendon, Leina estaba preparada en su gran salón esperando ver aparecer por allí a su querido galán Gueo.

-          Tan solo un segundo más…ten paciencia….pronto aparecerá , Gueo es todo un galán…no tardará en llegar y en ofrecerme la alianza que tanto he esperado- dijo Leina mientras que veía como las agujas del reloj parecían no moverse

-          Leina…Leina- dijo una voz proveniente de la sala de espera. Gueo acaba de llegar…todos tus invitados te esperan- dijo su amiga Felica

-          Y esta más guapo que nunca- siguió diciendo Felica mientras que Leina se terminaba de arreglar

-          Si…ahora mismo voy- dijo Leina mientras que daba un último vistazo su vestido

-          Bueno…con este maravilloso vestido y con mi elegancia nata Gueo no podrá resistirse- dijo mientras que bajaba por las escaleras.

-          Mirad…ya llega la prometida- dijeron las voces de los nobles que allí se encontraban

-          Leina…estás muy bella- dijo Gueo acercándose hasta ella

-          Siento haber llegado algo tarde….es que últimamente mis ocupaciones me dejan poco tiempo- dijo Gueo intentándose excusar

-          ¿Ocupaciones?-. pensó para si mima Leina. Tu única ocupación debo de ser yo- dijo  reflexionando para si misma.

-          Verás…es que mis ocupaciones me mantienen algo entretenido…y me he dado cuanta que necesito algo más de tiempo para mi mismo…para aclarar mis pensamientos y mis ideas…y tan solo he venido a decirte que deseo aplazar el compromiso- dijo Gueo mientras que el resto de nobles contemplaban la escena

-          ¿Pero …pero?¿ qué dice? ¿ Es cierto lo que he escuchado? ¿He escuchado bien?- dijo Felica alarmada

-          Si…Felica …creo que ahora mismo Leina ha recibido una gran calabaza- dijo otra de las amigas de Leina

-          Un momento Gueo….¿qué es lo que has dicho?- dijo Leina intentado que Gueo recapacitara

-          Mira…soy un noble muy joven y tu eres una hermosa y bella dama….pero creo que somos demasiado jóvenes y todavía no nos conocemos bien…Creo que sería mejor esperar algún tiempo más antes de comprometernos- siguió diciendo Gueo ante la mirada atenta de todos los que allí se encontraban.

-          Pero…¿pretendes decirme que te niegas a comprometerte conmigo?- dijo Leina intentando recuperarse de la emoción recibida

-          Bueno…no es una negativa…tan solo es un aplazamiento….tan solo te pido algún tiempo  más….tengo muchas ocupaciones…- dijo Gueo mientras que los nobles lo miraban extrañados

-          ¿Ocupaciones?...¿Qué clase de ocupaciones puede un noble tener?.Un noble tan solo debe tener una única ocupación,..pasearse por la ciudad de la mano de su esposa- dijo Leina mientras que comenzaba a perder la compostura.

-          Bueno...me gusta leer y conocer mundo….creo que deseo conocerme un poquito más a mi mismo…..y..- dijo Gueo mientras que los nobles se mantenían expectantes

-          Y….nada….márchate de aquí ahora mismo- dijo agitada Leina mientras que sacaba de allí a todos los invitados

-          Marcharos ahora mismo de aquí…no deseo ver a nadie….iros ahora mismo…no toleraré ni tan solo una humillación más- dijo Leina mientras que los invitados salían de la casa sin dar crédito a lo que estaba sucediendo

-          Pero Leina…no he pretendido humillarte…tan solo deseo aplazar el compromiso. Siguió diciendo Gueo mientras que Leina no entraba en razones

-          Marcharos todos de aquí ahora mismo- dijo a voz de grito mientras que el resto de invitados salían apresuradamente de allí

-          Vamos …vámonos…..creo que Leina necesita recapacitar- dijeron sus amigas mientras que dejaban sumida en una total agitación a Leina

-          No permitiré ni una humillación más….esa costurera me las pagará. Ha sido este vestido el que ha hecho que Gueo no quisiera formalizar hoy su compromiso conmigo- dijo Leina furiosa intentándose quitar el vestido

-          Este vestido….ha sido el vestido….no he logrado captar con él la admiración de Gueo…estoy segura que esa costurera tiene toda la culpa…por su culpa Gueo se ha negado a casarse conmigo….si el vestido le hubiera causado más sensación…esto no habría ocurrido y ahora estaríamos comprometidos- siguió diciendo Leina mientras que en vano se intentaba retirar el vestido.

-          ¿Pero que le ocurre a este vestido?-dijo mientras que comenzaba a darse cuenta de que  su figura comenzaba ensancharse y que tras el vestido elegante que había lucido se escondía una pieza de algodón gris que deformaba aun mas su figura.

-          Pero….¿ qué es esto?...¿qué le ocurre al vestido?….¡no puede ser!- gritaba una y otra vez Leina intentado desembarazarse del vestido

-          Esa absurda costurera…me las pagará…- dijo Liena mientras que salía afanosamente de su casa e iba en dirección al pueblo de los artesanos para conseguir que Dena le retirara el vestido y hacerle pagar por la ofensa que había recibido

-          Esa costurera…por su culpa he tenido que pasar este mal rato…..pero Gueo regresará pronto para formalizar el compromiso…esto no se quedará así- dijo Leina mientras que se adentraba al poblado de los artesanos intentando buscar allí a Dena

-          Esa costurera….esa costurera me las pagará- dijo mientras que recorría en vano la ciudad de los artesanos mientras que un nuevo sentimiento comenzaba a invadir su interior.

-          No es posible que Gueo me haya abandonado…no es posible que no haya querido formalizar el compromiso- dijo Leina que tras comprobar que Dena no se encontraba allí decidió   adquirir un utensilio de costura con el cual poder descoser su vestido

-          Debo regresar a casa y excusarme ante Gueo...no entiendo como he podido perder de esta manera la compostura…debo retirarme este vestido…y solicitar el perdón de Gueo…tal vez…tal vez si  el próximo día luzco más bella ella ante él y le solicito perdón el quiera formalizar de nuevo su compromiso conmigo- dijo Leina mientras que adquiría unas tijeras con las cuales librarse de su vestido

-          Con un tijeretazo aquí….y un descosido allí…me veré libre de este horrendo vestido- dijo Leina mientras que en vano comenzaba a tirar de los hilos de la costura del vestido

-          Pero…vamos vestido….cede de una vez- dijo Leina que comenzaba a perder su arrogancia al ver que era incapaz de desprenderse de su vestido

-          Vamos…vamos…debo regresar cuanto antes a la ciudad ..debo hacer que Gueo recapacite- dijo Leina cuando de repente una pequeña voz proveniente del costurero que había adquirido comenzaba a entonar una nueva canción

-          Si necesitas ayuda para un remiendo realizar…tan solo Don remendón debes gritar- dijo una vocecita proveniente del interior del costurero.

-          ¿Don remendón? ¿quién es Don remendón?- dijo Leina mientras que intentaba tirar de los hilos del vestido

-          Don remendón ...todo lo arregla …tan solo su nombre debes pronunciar y con un gran zurcido arreglará tu vestido- dijo un trozo de tela seda Rosa del interior del costurero

-          ¿Pero quién habla?- dijo Leina que tras recuperarse de la sorpresa intentaba recapacitar

-          Soy la tela Telca y estos son mis amigos los alfileres Ris, Ras y Res

-          Estos de aquí son los velcros Fos y los corchetes Tentos- dijo Telca presentando a sus amigos

-          Somos los utensilios de trabajo de Don Remendón.y si buscas ayuda para un remiendo realizar tan solo su nombre debes pronunciar…y con su ayuda todo arreglo que desees obtendrás- dijeron a coro los corchetes, la tela de seda y los alfileres

-          Pero yo no deseo encontrar a Don remendón…tan solo quiero encontrar a Dena la costurera y recuperar a Gueo- dijo abrumada Leina mientras que iba siguiendo los pasos de RIs, Ras , Res y de los velcros Fos



Y mientras que los utensilios de costura de Don Remendón guiaban los pasos de Leina…la aguja y el hilo Jir y Jaz conducían a Dena hacia la casita de don Remendón que se hallaba en el interior del mundo de la costura donde vivían.



-          Un momento- dijo Dena mientras que seguía de cerca a la aguja y al hilo Jaz, no deseo que Don Remendón me haga ningún arreglo , tan solo deseo poder liberarme de este vestido y volver a ser la costurera que era- dijo Dena mientras que Jaz y Jir la miraban atentos

-          Pero Don Remendón no tan solo un arreglo a tu vestido hará si no que también te ayudara en todo lo que necesites si le aclamas por su nombre- dijo la aguja Jir

-          Tan solo solicítale el favor y Don remendón te lo concederá- siguió diciendo la aguja Jir cuando de repente los sonidos musicales provenientes del camino marcado por el ovillo de hilo llamaron su atención

-          Pero si son Ris, Ras , Res, los velcros Fos y los corchetes Tentos- dijo Jir sonriendo mientras que se acercaba hasta ellos

-          Y vienen acompañados por alguien que viene en busca de Don remendón- dijeron jubilosos viendo como Leina se acercaba también hacia la casita de Don Remendón

-          Si….ella necesita de un remiendo de los que Don Remendón realiza- dijo  Ris mientras que Leina al ver a Dena  frente a ella en el camino se dirigió apresuradamente hacia ella desprendiendo gritos a su alrededor

-          Es ella…es la costurera  Dena…- dijo mientras que Dena al verla tan enfurecida  se quedó perpleja en su sitio

-          Fuiste tú la responsable de hacer que mi prometido decidiera en último momento atrasar nuestro compromiso- dijo Leina ante la mirada atenta de Dena que no entendía lo que estaba sucediendo allí

-          Mira…mira el traje que diseñaste para mi…mira el aspecto que hago…de esta manera Gueo no querrá comprometerse conmigo….- dijo Leina mientras que Dena observaba su ropaje

-          Pero…no es cierto Leina…yo no- dijo Dena pero antes de que pudiera finalizar sus palabras Leina continuó su discurso hiriente

-          Tú me robaste la tela de seda para elaborarte ese traje que ahora mismo llevas puesto...ese vestido es mío- dijo Leina mientras que los utensilios de costura de Don Remendón veian como las dos muchachas parecían conocerse

-          ¡Devuélveme ahora mismo mi  vestido!- dijo Leina mientras que se acercaba a Dena.

-          Y haz que pueda liberarme del que llevo puesto- dijo Leina mientras que estiraba de una de las telas de seda que adornaban el vestido de Dena

-          Devuélveme lo que es mio  siguió diciendo Leina mientras que seguía estirando de uno de los extremos del vestido de Dena cuando de  repente el traje de seda de Dena comenzó a descoserse y gran parte de la tela que rodeaba su cintura comenzó a descolgarse

-          ¡Oh no…mi traje de seda, lo has roto-¡ dijo Dena mirando tristemente como finalmente su vestido de seda se había hecho añicos cuando de repente don Remendón hizo su aparición ante  las dos muchachas.

-          Veo que dos gentiles damas necesitan de mi ayuda- dijo mientras que dando saltos se acercaba hasta su costurero y llamaba entonando una canción a Jir y Jaz

-          Todo tiene solución si dejáis que don Remendón con su aguja e hilo haga su función- dijo Jaz mientras que se aproximaba hasta Jir y juntos se ensartaron  para facilitar a Don Remendon su labor.

-          Bien…y ahora tan solo necesito que telca se aproxime hacia mi para iniciar el remiendio que estas dos bellas muchachas me soliciten- dijo Don Remendón con pleno convencimiento.

-          Y ahora que ya tengo los utensilios preparados…decidme…que remiendo necesitan sus vidas?- dijo Don Remendon mientras que las observabas

-          Ya….ya veo- dijo Don remendón viendo como el vestido de seda había quedado hecho añicos.

-          Creo que Dena quiere regresar de su nuevo a su hogar y poder seguir cosiendo ya que el hecho de haber querido ser una noble ha provocado que perdiera su facultad para coser ..entonces Don Remendón le ofrecerá la solución. Jiz y Jaz hilo por aquí y aguja por allá…este remiendo valdrá para que Dena vuelva a ser costurera y siga con su vida a pesar de desear poder algún dia de sus vestidos disfrutar- dijo Don Remendón mientras que bordaba en la superficie de la tela Telca

-          Y ahora creo que Leina desea seguir siendo una bella noble, desea seguir siendo admirada por su aspecto exterior aunque ello implique no saber hacer ninguna otra cosa más que dejarse admirar y menospreciar la labor de los demás- siguió diciendo Don Remendón ante la atenta mirada de las dos chicas que empezaban a cuestionarse si realmente deseaban seguir con sus vidas tal y como las habían dejado

-          Pues bien...Jaz y Jir….un bordado más hacia aquí y el remiendo esta realizado- dijo Don Remendón cuando de repente Dena miró con tristeza su vestido de seda

-          Ese remiendo no arreglara mi vestido- dijo firmemente mirando hacia Leina que permanecía estática sin saber que decir



-          A pesar de completarlo con ese remiendo seguirá estando inservible. Yo te lo hubiera decido con gusto si hubiera podido desprenderme de él- dijo Dena mientras que Leina la miraba atónita

-          ¿Desprenderte de él? ¿Acaso no podías liberarte de él?- dijo pensativa Leina

-          No….pero ten por seguro que si hubiera podido te lo hubiera cedido sin problemas…no deseaba ser ninguna noble si con ello perdía mi facultad de coser- dijo ante la mirada atenta de Leina que por primera vez sintió humildad en su interior

-          ¡Era un vestido precioso!- dijo Leina mirando en lo que el vestido se había convertido

-          ¿Es verdad que no lo puedes reparar?- dijo Leina mientras que Dena cabizbaja asentía

-          Si…ahora soy incapaz de coser. Por un momento deseé ser una joven noble para poder disfrutar de los vestidos que para otras personas confeccionaba y por algún motivo el traje que tan lentamente había elaborado con la tela sobrante de vuestros vestidos se apoderó de mi interior y a partir de ese momento me vi convertida en una verdadera noble. Ni mi familia ni mis compañeros me reconocieron. Intenté entonces acabar de confeccionar mi vestido de seda al que tan solo le faltaba un fragmento  y entonces me di cuenta que había perdido mi facultad para coser.- dijo mientras que Leina la miraba sintiendo pena en s interior

-          Pues de verdad que lo siento…a pesar de todo reconozco que eras una buena costurera- dijo mientras que miraba hacia los utensilios de costura y hacia Don Remendón que permanecían estáticos contemplando la conversación que allí estaba teniendo lugar esperando que las dos muchachas decidieran reparar el vestido con el remiendo  que habían realizado.

-          Espera un momento- dijo Leina mientras que se acercaba hasta Jir y Jaz.

-          Quizás yo pueda recomponértelo- dijo mientras que recogía los pedazos de tela de seda y comenzaba a realizar un bonito zurcido

-          Pero….¿ sabes coser?- dijo Dena mientras que Leina por primera vez se sentía admirada por algo más que por su elegancia y nobleza

-          Si…eso parece- dijo Leina mientras que Dena admirada le sonreía

-          Creo que el vestido pronto estará reparado- dijo Leina mientras que Dena la miraba atenta

-          Si…pero ahora tan solo deseo verlo arreglado para ofrecértelo a ti…ya que  no hay otra cosa que mas desee en este mundo que recuperar mi facultad para coser y volver a ser la costurera que era- dijo Dena mientras que Leina asentía

-          Si …pero creo que ahora no podría aceptar ese vestido de seda...ya que no me pertenece…tu lo elaboraste para ti …es tuyo ...te pertenece- dijo Leina mientras que Jir, Jaz y el resto de utensilios de costura admiraban la escena.

-          Pero con él no podré volver a ser la costurera que era- dijo Dena apenada

-          Bueno quizás…en vez de ser yo la que termine de arreglar tu vestido pueda hacer que tú vuelvas a aprender a hacerlo. Puedo enseñarte- dijo Leina ante la mirada atenta de Dena

-          Si  logras aprender de nuevo tu oficio podrás regresar al pueblo de los artesanos y seguir haciendo tu labor como costurera- dijo  le  mientras que humildemente le enseñaba a aproximar los bordes de la tela  dando puntos precisos a ambos lados.

-          Recuerdas…es muy fácil , aproximas, estiras y sitúas el punto en el lugar adecuado para mantener la costura firme y sin arrugas- dijo Leina ante la mirada de Dena que comenzaba a volver a recordar su oficio

-          Si….es cierto…ahora recuerdo, enhebro , aproximo, punteo y estiro..- dijo Dena mientras que Leina comenzaba a reconocer humildad, respeto y admiración en su interior.

-          Ahora ya vuelves a ser la artesana costurera que eras….ya puedes regresar de nuevo a tu sala de costura – dijo Leina  viendo como de nuevo el vestido estaba arreglado y acabado

-          Es un hermoso vestido para una bella artesana- dijo Leina presa de la emoción  viendo el magnífico trabajo que Dena había realizado

-          Si…es un precioso vestido…pero de todas formas si regreso a mi hogar nadie me reconocerá ya que seguirán viendo en mi a una noble y no a una costurera- dijo Dena mientras que Leina la miraba

-          Tengo que poder quitarme el vestido…además si tu regresas a tu hogar con ese vestido de artesana tu prometido no querrá casarse contigo.Me dijiste que atrasó el compromiso que tenias al verte con ese vestido- dijo Dena ante la mirada triste de Leina

-          Bueno…no exactamente…Gueo no me vio con este vestido de artesana...el me contempló con el que tu realizaste para mi…y ese vestido también era hermoso…- dijo Leina mientras que Dena la miraba

-          ¿Entonces? ¿ qué pasó verdaderamente?- dijo Dena mientras que Leina recapacitaba

-          Bueno…pues veras...la rabia que sentí al verme humillada por Gueo ante todos mis invitados la dirigí hacia ti y hacia le vestido que realizaste. Preferí pensar que su negativa se debía a que habias confeccionado mal el vestido expresamente por la ofensa que día tras día lancé sobre ti….Preferí pensar que Gueo se negaba a comprometerse conmigo por el hecho de que el vestido había causado en el decepción, pensé que si podía verme de nuevo llevando un vestido mejor elaborado recapacitaría y regresaría conmigo para formalizar nuestro compromiso- siguió diciendo Leina mientras que Dena se acercaba a esta ella con el propósito de consolarla

-          Y mientras que expresaba mi furia contra ti y contra el vestido que realizaste para mí éste misteriosamente comenzó a transformarse en el vestido que ahora llevo puesto y del que no puedo liberarme- dijo mientras que intentaba en vano sacarse el vestido

-          Ves…estiro de la cremallera y nada…no sale…Y por ello presa de furia fui a tu casa a buscarte. Al no verte recogí un bonito costurero que en la sala de confecciones se hallaba con la intención de descoser el vestido por las costuras con unas tijeras..,pero no puede hacerlo – dijo Leina mientras que Dena la miraba.

-          Y después me vi rodeada por estos extraños objetos que me condujeron hasta la casa de Don Remendón…ya que me dijeron que era el único que podía ayudarme a arreglar los desperfectos que en mi vestido y en vida habían acontecido- dijo mientras que Dena la miraba

-          Ya entiendo lo que ha pasado- dijo Dena consolando a Leina

-          Si….eso es lo que ha pasado y por eso estamos las dos en este camino…acompañadas por Don Remendón. Si escogiéramos el remiendo que Don Remendón nos ofrece…nuestras vidas seguirían adelante tal y como las dejamos pero ahora el vestido lo hemos reparado nosotras mismas , no hemos necesitado de la ayuda de ningún remiendo. Las dos unidas lo hemos conseguido - dijo Leina mientras que miraba atenta el remiendo de Don Remendón

-          Por lo tanto juntas podríamos hacer un remiendo mucho mejor que ese- continuo diciendo Dena mientras que Leina la miraba atenta

-          Gracias Don Remendón por ofrecernos tu ayuda y tus remiendos  ya que con tus palabras has conseguido que nos diéramos cuenta de lo que verdaderamente deseamos para nuestras vidas….Ahora nosotras tenemos que hacer el siguiente  trabajo- dijo mientras que depositaba todos los utensilios de costura en el interior del costurero , cerraba la tapadera y se despedía de Don Remendón

-          Debemos acudir cada una a nuestro hogar llevando con nosotras el vestido que nos ha estado oprimiendo durante este tiempo y demostrar con ellos puestos quienes somos realmente. Yo debo hacer ver al resto de artesanos que puedo vestir como sea de mi agrado ya que no soy menos persona que el noble que solicita mi trabajo.

-          Y tú debes hacer ver al resto de nobles que  deben ver en ti algo más que  un atuendo feo y holgado ,que deben ir mas allá de lo que en la superficie se ve y descubrir en tu interior la elegancia y la habilidad  que posees- dijo Dena mientras que Leina seguía sus palabras

-          Si…Dena ...tienes razón…lo fácil seria pedir a Don Remendón su remiendo…de esta manera seguiríamos con nuestras vidas tal y como las hemos estado llevando…pero ahora eso no es lo que verdaderamente deseamos..ya que esta experiencia ha hecho que nos entendamos- dijo Leina mientras que le ofrecía la mano a Dena.

-          Vamos…debemos recorrer juntas el camino de vuelta a casa- dijo Leina mientras que Dena asentía

-          Si...tenemos muchas cosas que dar , que ofrecer y que recibir- dijo Dena mientras que iban de regreso a casa.

-          Si tan solo debemos demostrar lo que cada una de nosotras hemos aprendido…yo valorar la labor de los demás y a reconocer en mi humildad y tú a demostrar que no por ser artesano debes de ser menospreciado- dijo Leina  mientras que  llegaban al final del camino

-          Bueno…ahora nuestras vidas se separan aquí….pero volveremos a vernos pronto- dijo Dena tristemente

-          Y recuerda…si Gueo es incapaz de ver la bondad y la elegancia que en tu interior se hallan traspasando los condicionamientos de ese vestido...no merece estar contigo- dijo Dena ante la mirada de asombro de Leina

-          SI Dena…pero creo que en este caso Gueo ya vio mi interior através del vestido elegante  que llevaba puesto esa noche y esta fue la razón para que quisiera romper el compromiso conmigo…Quizás verdaderamente no estábamos hechos el uno para el otro…- dijo Leina despidiéndose de su nueva amiga con un abrazo.

-          Bueno…mucha suerte…nos vemos en la sala de costura…estaré deseando poder ofrecerte de nuevo mis servicios- dijo Dena mientras que se despedía

-          Si…y yo estaré deseando agradecerte las atenciones que conmigo siempre has tenido y espero verte cada día mas hermosa luciendo los trajes que a partir de  ahora diseñará para ti misma- dijo Leina mientras que se marchaba en dirección a la ciudad

-          Mucha suerte amiga- dijo Leina mientras que Dena seguía sus pasos en dirección a la sala de costura cuando de repente un joven se le acercó.

-          Perdona- dijo  un joven noble acercándose hacia Dena. Me han comentado que hay cerca de aquí existe una sala de confecciones donde realizan trajes a medida. Me han dado muy buenas referencias y desearía que confeccionaran varios trajes para mí. ¿Me podrías indicar el camino?- dijo el joven mientras que Dena asentía

-          Si…claro- dijo Dena. Hay un salón de costura en aquella calle de allí- dijo Dena sin saber si debía presentarse como Dena la costurera o seguir fingiendo que era una noble sin saber que hacia algún tiempo que el vestido de seda que tanto le había estado oprimiendo se había de nuevo transformado en su antiguo vestido holgado.

-          Bien….me gustaría…digo si usted no tiene nada más que hacer en el día de hoy ¿ podría acompañarme hasta allí?- dijo el joven mientras que Dena le miraba

-          Si…claro…le acompaño enseguida- dijo mientras que miraba atentamente al joven

-          Es un joven verdaderamente apuesto...- dijo Dena mientras que le miraba atenta

-          Pero es un joven noble….nunca se fijaría en una humilde artesana como yo , quizás debo seguir fingiendo que soy una noble…quizás no deba continuar con mi vida de artesana…quizás deba…- dijo Dena mientras que por un momento se había dejado llevar por el amor a primera vista que había sentido por aquel muchacho

-          Pero es tan correcto…tan amable….me habla con tanta admiración que si ahora le digo que soy una artesa dejara de hablarme tan cortésmente- dijo Dena dubitativa.

-          Si ahora le digo que soy artesana dejará de apreciar lo que ahora está viendo en mi al creerme que soy noble….me evitará  y se marchará en seguida. No deseará mi compañía- dijo Dena mientras que dialogaba internamente.

-          Pero…¿pero qué estás diciendo Dena?…- seguía reflexionando para su interior la muchacha…Debo de ser fuerte…debo recordar lo que he aprendido….debo respetar y querer lo que soy…amo la costura…debo regresar a mi hogar y demostrar ante todos que no por ser artesana soy menos que los demás….y tal como le dije a Leina  el pretendiente que me corteje debe quererme por lo que soy y no por lo que puedan percibir a través de un traje- siguió pensando Dena mientras que el joven la miraba atento.

-          Bueno….creo que llegaremos pronto al centro de costura. ¿ dígame usted lo conoce?- dijo el joven mientras que Dena armándose de valor pudo finalmente expresar aquello por  lo que había regresado de nuevo al pueblo de los artesanos

-          Si…claro…yo trabajo allí- dijo mientras que el joven seguía contemplándola.

-          Extraordinario…así tendré alguna excusa para volver a contemplar su rostro bello- dijo mientras que Dena asombrada no sabía cómo reaccionar.

-          Nunca había visto una artesana tan bella… y me gustaría poder acudir de vez en cuando a verla si eso no supone ninguna molestia para usted- dijo el joven presentándose.

-          Mi nombre es Gueo- dijo mientras que Dena le miraba más sorprendida que nunca al ver con asombro que el vestido que había llevado puesto durante toda la conversación que había mantenido con el noble no era el vestido de seda que ella había confeccionado si no que lo que Gueo había visto desde un principio era el traje holgado de artesana que siempre había llevado.

-          Pero…¿qué es lo que ha ocurrido?- siguió pensando para sí misma Dena. No entiendo lo que ha pasado ¿ dónde está mi traje de seda?- dijo mientras que Gueo seguía contemplando su belleza

-          Dígame…¿cuál es su nombre?-. dijo Gueo mientras que Dena intentaba recapacitar

-          Bien,..pues mi nombre es Dena y soy costurera- dijo mientras que llegaban hasta la puerta de su salón de costura

-          Y esa de allí es mi madre- dijo señalando hacia su madre que hacia largo rato que la estaba esperando

-          Dena…¿dónde estabas…? Hacia largo rato que te esperaba…tengo algo para ti- dijo mientras que le mostraba una gran caja adornada con un lazo de seda

-          Creo que debes estrenarlo hoy- dijo con pleno convencimiento

-          Vamos…los clientes esperan ser atendidos y  no hay manera  mejor de atenderlos que demostrando tu arte llevando puesto una de tus creaciones- dijo la madre mientras que Dena asentía.

-          Si …gracias mama- dijo mientras que acto seguido acudía a su habitación con la intención de probarse su vestido de seda

-          Es precioso – dijo mientras que bajaba por las escaleras de su casa de costura

-          Vamos Dena…el noble que está aquí presente me ha pedido que seas tú quien lo atienda- dijo la madre de Dena mientras que se dedicaba a atender al resto de nobles que por allí se acercaban

-          Si…mama…ya estoy lista- dijo Dena mientras que llegaba hasta donde Gueo se encontraba

-          Y dígame señor ¿qué tipo de patrón le agrada?. Dígame sus preferencias e intentare adecuar mi confección a su manera de vestir- dijo Dena mientras que Gueo la seguía admirando

-          La verdad…la verdad es que no sé qué decir…….veo que tiene un arte muy especial…cualquier patrón que realice para mi será bien recibido- dijo Dena mientras que Gueo seguía contemplándola

-          Bueno…dígame entonces que colores habitualmente usa…dígame la combinación de colores que suele usar y confeccionare algo cómodo para usted- dijo Dena cuando de repente Leina hizo su aparición allí acompañada por el resto de sus amigas.

-          Hola Dena….- dijo Leina besando en la mejilla a su nueva amiga. Hemos venido a pedirte que realices algo para la madre de Felica, la semana que viene es su cumpleaños- dijo Leina cuando de repente vio a Gueo allí

-          Pero Gueo¿ qué haces aquí? Pensé que tardaríamos algún tiempo más en volver a vernos- dijo Leina sin sentir el mas mínimo resentimiento por el

-          Hola Leina…he venido a  pedirle a Dena que haga algún traje para mi….me han dicho que es una extraordinaria costurera- dijo Gueo mientras que Leina asentía

-          Si…es la mejor- dijo Leina mientras que Gueo la contemplaba.

-          Si .,.tiene un arte muy especial- dijo Gueo mientras que Dena  seguía con sus labores de costura

-          No sabía que os conocierais- dijo Gueo asombrado

-          Bueno …la verdad es que siempre he sabido que era una extraordinaria costurera y siempre que he necesitado un vestido he acudido a ella- dijo Leina mientras que Gueo la contemplaba

-          Bueno creo que debo marcharme ya…- dijo Gueo mirando detenidamente el reloj

-          ¿ Ya te marchas de la ciudad?- dijo Leina mientras que Dena acababa de realizar el ultimo retoque a su patrón

-          Si…pero dentro de unos días regresaré para recoger mi traje ...si quieres …- dijo Gueo mirándola con ternura

-          Si quieres…puedes acudir a mi hogar...sabes que siempre podrás encontrar allí a una buena amiga- continuó diciendo Leina.

-          Gracias Leina  - dijo Gueo mientras que  se despedía de Dena.

-          Dentro de dos días regresaré  en busca de mi traje…nos vemos pronto- dijo Gueo mientras que se despedía de  las muchachas

-          Hasta pronto- dijo Dena mientras que se ruborizaba

-          Es un gran muchacho…es  muy  noble- dijo Leina mientras que contemplaba la mirada enamorada de Dena

-          Y muy apuesto- siguió diciendo su amiga Felica.

-          Lo conozco desde hace algún tiempo ya…y sé que es capaz de ver mas allá del traje que uno lleve puesto- dijo Leina mientras que Dena asentía.

-          Si…es un muchacho muy especial- dijo Dena mientras que atendía al resto de  nobles que esperaban en la sala de costura

-          Y nosotras pronto tendremos un compromiso que celebrar ¿verdad Dena?.   Y tu serás nuestra invitada de honor- dijo Leina  dirigiéndole una ligera sonrisa a su nueva amiga Dena

-          Nos veremos pronto- dijo Dena asintiendo

Y en cuanto las muchachas se despidieron de Dena ésta se quedó sumida en sus pensamientos deseando volver a ver a su apuesto galán pensando que quizás algún día  un compromiso podría con él formalizar  ya que el comportamiento no puede estar condicionado por el vestido y la nobleza con un patrón nunca podrá ser medido ya tan solo hace falta aguja e hilo para  poder mejorar  un zurcido.



Y colorín colorado este cuento se ha acabado

Los wiki cuentos multiculturales

Mónica Zambrano