La ballena blanca Terona.

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La ballena blanca  Terona.

Erase una vez, en el polo norte vivía una linda ballena llamada Orela. Orela era una ballena mamá que habitaba en las aguas frías del polo norte y estaba muy emocionada esperando el nacimiento de su primera hija a la que llamaría Terona.

Por primera vez sería mamá y todas sus amigas ballenas esperaban entusiasmadas el nacimiento esperando  que fuese un bebé sano y hermoso como ella. Orela tenía la piel reluciente y brillante de color negro ónix y una  macha distintiva en lo alto de su cabeza. Las ballenas del polo norte eran muy conocidas por todo el océano ártico ya que disponían de una belleza peculiar y eran capaces de entonar con sus dulces voces melodías que armonizaban todo el lugar. Orela siempre demostraba su alegría haciendo despedir a través de su nariz charcos enormes de agua y cantando melodías con las que lograba entretener a todos los peces del mar ártico.

Uno de los días en los que Orela se encontraba realizando su canto de costumbre comenzó a notar los primeros signos de que su pequeña bebita estaba a punto de nacer. Acompañada por el pez espada Relo y por otras ballenas de su especie, se dirigieron al hospimar más cercano deseosos de poder  participar en el feliz acontecimiento.

-¡Vamos enseguida Orela!- dijo el pez espada Relo . Creo que la hora del nacimiento de tu bebé está próxima. Debemos marchar de seguida para que tenga un feliz nacimiento.
-¡Si , es cierto!- dijeron a coro las ballenas. Hoy es el día. Estamos ansiosas por ver si tu bebé tiene la piel tan linda y tan tersa como la tuya.- dijo la ballena Tinera.
-Y si canta tan bien como tú-  dijeron muy entusiasmadas el resto de ballenas.

Y  sin perder más tiempo se dirigieron apresuradamente al hospimar muy entusiasmadas deseando compartir ese feliz acontecimiento con la ballena Orela.

Orela fue rápidamente atendida por la comadrona ballena Tisena que con gran maestría recibió el nacimiento de la pequeña ballena Terona.

En seguida la comadrona llevó a la pequeña ballena al dormitorio de su mamá , para que pudiera contemplarla, muy sorprendida ya que el color con el que había nacido la pequeña no era oscuro , terso y brillante como el de su madre, sino que había nacido con la piel blanca a diferencia del resto de ballenas del polo norte.

Todas las ballenas estaban reunidas en el dormitorio de Orela y en cuanto llegó la comadrona con el bebé en sus brazos, no salieron de su asombro, viendo que el color de la pequeña ballena era blanco , pálido y carente de brillantez, lejos de ser oscuro y terso como el  de todas ellas.

 

La comadrona acercó a la pequeña ballenita a los brazos de su mamá que a pesar de su color, la recibió muy emocionada.
-La llamaré  Terona – dijo la mamá con lagrimitas en los ojos.
-Si un nombre bonito- dijo el pez espada que no salía de su asombro viendo como la pequeña no se parecía en absoluto a su linda mamá.
-¡ Que extraño!- dijo una de las mamás ballenas del lugar. Su color es blanco, no es como todas nosotras.
-Posiblemente haya nacido con algún tipo de alteración en sus genes- dijo algo conmocionada la ballena Liera. Quizás sea albina- acabó por concretar.
-No tiene importancia el color que tenga, lo más importante es que es hija mía y que la querré tanto si es albina como si no lo es- dijo Orela intentando no dar importancia al extraño color de su pequeña.
-No te enfades. Era un simple comentario sin importancia. Simplemente todas esperábamos que su color fuera como el nuestro- continuó diciendo otra de las ballenas.
-Quizás a pesar de su extraño color disponga de una armoniosa voz como la tuya- acabó por concretar el pez espada.
-Si, y que sea capaz de cantaros preciosas canciones y de animar el banco de peces tal y como tú lo haces- siguió diciendo otra de las ballenas.

Y algo decepcionadas volvieron al mar ártico esperando recibir allí a la pequeña. Mientras caminaban no dejaban de hablar de la pequeña y de su extraño color.
-¿Habéis visto que color tan pálido tiene la pequeña ballena?- dijo una de las ballenas que habían estado en el hospimar.
-Si, pobrecilla. Es extraño que tenga esa coloración. Quizás no disponga de buena salud- continuó diciendo una de las ballenas del lugar.
 
-Bueno quizás se muera pronto. Sería lo mejor que podría pasar , ya que tener que responsabilizarse de un bebé enfermo….- continuó diciendo el pez espada.
-Chicos, no está enferma, simplemente es albina- continuó diciendo otra de las ballenas.
-Albina o no, es diferente a todos nosotros. Representará la vergüenza para todas las ballenas del polo norte. Tendremos que ocultarla para que pase desapercibida mientras viva- dijo apresuradamente la ballena Tinera.

Y ajena a los comentarios que su bebé había provocado en el resto de las ballenas, Orela acariciaba la bonita piel de su bebé y muy emocionada le cantaba su primera nana.

 Una vez que Orela se recuperó del feliz acontecimiento se dispuso a regresar a su pequeño hogar que estaba construido en uno de los corales que configuraban el fondo marino del mar ártico.

En seguida que llegó preparó una linda cuna para Terona y lo dispuso todo para recibir a los peces que acudieran a contemplar a su bebé y a felicitarla por  su nacimiento. Pero para sorpresa de Orela  ningún pez ni ninguna ballena acudió para conocer a su linda bebé.

Los días pasaban y Orela esperaba que algún hermoso pez acudiera a saludarla y a conocer su hija Terona, pero nadie se acercaba por su hogar ya que se había propagado el rumor por todo el océano de que la bebé de Orela era una ballena enferma, ya que tenía un extraño color. Ningún pez quería acercarse a conocerla ya que representaba una vergüenza para todo el océano . No querían saber nada de una extraña ballena albina.

Poco a poco Orela se fue dando cuenta del motivo real por el que nadie se acercaba a conocer a su bebé , pero lejos de enfadarse y de enfrentarse al dolor de la exclusión que su pequeña había recibido de manera injustificada, decidió que lo mejor sería hacer su vida como si nada extraño pasase. Pensó que el amor que ella podía darle a su pequeña sería suficiente como para que creciese sana y fuerte.

Uno de los días en que Orela estaba paseando con su pequeña por el océano de repente se apareció una de las antiguas amigas de Orela que viendo que no podría esquivarla decidió acudir a saludarla sin demasiado convencimiento.
-¡Buenos días!- dijo la ballena mirando de reojo a la pequeña Terona. Veo que ya ha crecido bastante-siguió diciendo.
-Si. Mira cariño ella es la ballena Timona. Ve a saludarla- dijo la mamá a su pequeña.
-No hace falta pequeña, puedo verte desde aquí. Veo que sigue con ese extraño color- continuó diciendo. ¿ Al menos cantará igual que nosotras?- dijo esperanzada.
-A ver pequeña. Canta una canción, quiero escuchar tu voz- dijo acercándose a la pequeña.

La pequeña Terona comenzó ligeramente a entonar una de las canciones que su mamá le cantaba pero lejos de emitir sonidos melódicos por su garganta solo hizo su aparición horrendos ruidos sin tono ni melodía. La ballena Timona al ver que la pequeña ballena ni tan siquiera sabía cantar huyó despavorida esperando que nadie la hubiese visto cerca de la pequeña, ya que no quería ser el hazmerreir de todo el océano.
 
-¿Por que se ha marchado tan apresuradamente?- dijo la pequeña ballena. No he podido terminar mi canción- dijo muy triste.
-Quizás tenía prisa.- dijo apenada la mamá.
-Bueno, no tiene importancia. Tenemos que marchar rápido al colegio para formalizar tu inscripción antes de que cierren- dijo la mamá volviendo a recuperar su ilusión.

Y en seguida las dos ballenas fueron en dirección al colegio, recibiendo a su paso, comentarios y miradas desagradables de algunos de los peces del océano que no dejaban de extrañarse del color de la pequeña Terona que no dejaba de sentirse observada.

En cuanto llegaron a las puertas del colegio, el director del centro se dirigía hacia la salida. La  ballena Orena al ver que se dirigía hacia la salida, corrió en su búsqueda para poder realizar la inscripción de su pequeña, pero el director le informó enseguida que no era posible inscribir a su pequeña ya que su color diferente hacía que las mamas de las otras ballenas se hubieran negado a que sus hijas compartiesen el aula con ella.

Tras otra amarga decepción, Oresa se marchó a casa sin tan siquiera poder realizar la inscripción.

Los días pasaban y la pequeña cada día recibía algún tipo de exclusión por parte de algún pez del océano, pero el amor que su madre le ofrecía le hacía olvidarse de cualquier daño que hubieran podido realizarle.

Uno de los días en que la pequeña Terona  se encontraba con su mamá jugando en el pequeño parque del océano, de repente, una gran red hizo su aparición en él, alarmando a todos los peces que nadaban por su interior.

Los peces en cuanto vieron las grandes redes aparecer intentaron huir de ellas, pero a muchos de ellos les fue imposible y cayeron irremediablemente en su poder. La mamá de Terona viendo que la red se aproximaba a su pequeña que se encontraba ajena jugando en el parque, corrió apresuradamente hacia ella intentando apartarla del interior de la red.  Con gran rapidez, consiguió desviarla del camino, pero tristemente ella quedó presa en su interior, junto con el resto de ballenas que no habían sido capaces de poder huir y habían sido aprisionadas en las redes del barco pesquero.

La pequeña Terona vio con tristeza como su mamá era dirigida al exterior del océano y sin pensárselo nadó apresuradamente en dirección de la red con la esperanza de poder liberarla de ella. Pero por mucho que corrió la pequeña no pudo alcanzarla y fue arrastrada por una de las fuertes corrientes marinas que la condujo hacia la superficie del océano y la dejó varada en uno de los icebergs que conformaban su superficie. La pequeña ballena blanca permaneció allí por unos instantes sin sentido y cuando comenzó a despertar vio como un pequeño esquimal la miraba atentamente con grandes ojos sorprendidos.
-¡Eres preciosa!- dijo el esquimal mirando a la ballena blanca. Mi nombre Leno.- dijo acariciando a la ballena.
-¿ Te has perdido?- le preguntó sigilosamente.  No te preocupes yo te cuidaré. – dijo besándola en su pequeña cabecita.

De repente la pequeña se dirigió hacia el extremo del iceberg y con su ligera pata señaló en dirección hacia el barco pesquero que había capturado a su mamá y a algunas de las otras ballenas.

Con tristeza se dirigió hacia el pequeño y a través de sonidos y gestos intentó hacer señales para hacerle comprender que en aquel barco se encontraba su mamá.

El pequeño esquimal entendió enseguida a la pequeña ballena, ya que se dio cuenta que era un barco pesquero y que se dirigía a la costa para vender el pescado que había capturado.
-Te entiendo pequeña- dijo el esquimal Leno que disponía de una gran sensibilidad para comunicarse con los animales. Tu mamá ha sido capturada por aquel barco pesquero. Entiendo lo que sientes, a mí también me separaron de mi madre cuando era pequeñito. Una de las lanzas de un barco pesquero que intentaba cazar a una horca le alcanzó y le causó profundas heridas que hicieron que al poco tiempo enfermase y muriese. Por mucho que intentamos que se recuperara de sus heridas no logramos salvarla. Desde entonces papá no quiere saber nada de pescadores ni de barcos pesqueros que en muchas ocasiones causan daños injustificados y no respetan las normas de pesca- dijo el pequeño esquimal.
-Pero tu mamá quizás se encuentra viva en el interior del barco, si logramos liberarla de su interior antes de que éste llegue a la costa, conseguiremos que puedas volver a estar con ella- dijo muy contento el esquimal.
-¡ Yo te ayudaré a liberarla!- dijo muy convencido. Sé cómo alcanzar el barco rápidamente. Iremos en la lancha motora de mi papá. Él nos acompañará a liberar a tu mamá y al resto de las ballenas, estará encantado de enfrentarse de nuevo a los pescadores y demostrarles que no pueden seguir causando daños con sus lanzas a los esquimales y animales que habitamos en el ártico. - continuó diciendo el pequeño esquimal.

Y dicho esto el pequeño esquimal acompañado por la ballena Terona se dirigieron en busca del iglú donde se encontraba su padre que al ver a la pequeña se quedó asombrado por su maravillosa coloración.
-Es un ejemplar de ballena ártica albina- dijo mirando detenidamente a la pequeña. ¿En donde la has encontrado?- dijo acariciándola dulcemente.
-Se encontraba varada en la superficie de un iceberg. Un barco pesquero debió atacar su colonia y capturó a su mamá entre sus redes. Tenemos que liberarla de allí. La pequeña se encuentra muy triste desde entonces- continuó diciendo Leno.
-No te preocupes, los pescadores recibirán su merecido, no es posible que continúen pescando en esta zona cuando saben que es una zona protegida.-continuó diciendo el papá de Leno.

Y seguidamente se marcharon en su gran lancha motora en dirección a la costa siguiendo al gran barco pesquero. Mientras el papá de Leno intentaba tramar un plan para poder liberar a las ballenas del interior del pesquero sin que nadie saliese herido.
-¡¡ Escuchad atentamente!- dijo el papá de Leno. Tengo una genial idea.
-Nos dirigiremos con la lancha hacia el barco pesquero y nos introduciremos sigilosamente en su interior donde permaneceremos escondidos. Aprovechando las cualidades tan especiales que tiene la pequeña ballena Terona, avisaremos a la sociedad protectora de animales de que el barco pesquero ha capturado a una de las ballenas albinas que se encuentran protegidas en peligro de extinción.
-En cuanto la sociedad protectora de animales acuda a verificar la información, los pescadores lo negarán, ya que no sabrán que realmente la ballena se encuentra en su interior. En ese momento dejaremos libre a Terona que acudirá rápidamente a cubierta dejándose ver por los pescadores y por los integrantes de la sociedad protectora de animales. En cuanto la vean corroborarán la información y los pescadores no tendrán más remedio que reconocer que han vulnerado las normas y las reglas  de protección  de animales. Tendrán que abandonar el barco , la licencia de pesca y nunca más volverán a pescar en esta zona.- continuó diciendo el papá de Leno.
-¡Genial papá!- dijo Leno imaginándose la cara que pondrían los pescadores en cuanto vieran a aparecer a Terona en la cubierta.
-De esta manera y gracias a Terona la zona del ártico quedará protegida para siempre y todos los esquimales y los peces no tendrán que temer nunca más que un barco pesquero pueda atacarles o hacerles algún tipo de daño- dijo Lino mirando atentamente a la ballena.
-¡ Has visto Terona!. Gracias a ti y  a tu exclusivo color está zona quedará protegida para siempre.- dijo Lino abrazando a la pequeña.
-Bueno, no perdamos más tiempo y vayamos enseguida en busca del barco pesquero. Yo alertaré en seguida a la sociedad protectora de animales para que vayan en la búsqueda de los pescadores.- dijo el papá apresuradamente.

Y en cuanto el papá de Lino avisó a la sociedad protectora de animales, marcharon en su rápida lancha en dirección al barco pesquero, con  la esperanza de lograr darle alcance antes de que llegase a la costa.

En seguida Lino, Terona y el papá llegaron al barco pesquero. Con mucho cuidado subieron por las escaleras de emergencia  y se introdujeron en unas de las cabinas del barco a través de una de las ventanas.

Una vez en el interior de él , buscaron la zona donde se encontraban retenidas las ballenas. Terona rápidamente fue al encuentro de su mamá que se encontraba entre las redes de los pescadores junto con el resto de peces y de ballenas. Todas las ballenas celebraron muy contentas la aparición de Terona acompañada por los dos esquimales esperanzadas de que la pequeña pudiese liberarlas.
Mirad ¡ Es la pequeña Terona- dijeron muy emocionadas.
-¡ Terona, Terona!!- dijeron a coro a todas las ballenas y peces. ¡ Has venido en nuestra búsqueda!! 
-¡ Has venido a liberarnos!- continuaron diciendo.
-¡ Mamá, mamá ¡! ¿Estás bien?- dijo la pequeña Terona abrazándose a su madre. Hemos venido a salvaros.
-¡¡Muchas gracias pequeña!- dijo la mamá mirando atentamente a su hijita.
-El papá de Leno  ha avisado a la sociedad protectora de animales informándoles de que los pescadores me han atrapado y que como soy una especie en peligro de extinción gracias a mi extraño color, tienen que liberarnos a todos , por haber cometido una infracción- dijo muy contenta la pequeña.
-De esta manera todas quedareis en libertad y la zona donde se encuentra nuestro pequeño océano quedará protegida para siempre. Nunca más tendremos que temer que aparezca ningún barco pesquero ni pescador para hacernos ningún tipo de mal.- acabó por decir la pequeña.

Pero antes de que Terona pudiese acabar de hablar, hicieron su aparición en el barco, uno de los capitanes acompañados por una de los agentes que formaban parte de la sociedad protectora de animales.
-¡ Pero no puede ser!- dijo alarmado el capitán.
-¿ Qué hace esta ballena albina aquí?. Nosotros no la hemos capturado.¿ Cómo es posible que esté aquí?- dijo gruñendo el capitán.
-Así que los rumores eran ciertos- dijo la agente. Habéis capturado a una especie en peligro de extinción y por ello seréis duramente castigados. Ahora mismo procederéis a liberar a todas las ballenas y ya podéis olvidaros de vuestra licencia de pesca- dijo malhumorada la agente.
-Y encima pretendíais engañarnos- continuó diciendo. Dar ahora mismo media vuelta y volver al océano para liberar a las ballenas. Después nos acompañareis a la costa donde varios de mis agentes se harán cargo de vosotros- continuó diciendo la agente ante la mirada de extrañeza de los pescadores que no salían de su asombro.
-¡Lo hemos conseguido!!- gritaron emocionadas las ballenas. Y todo gracias a Terona y a su color especial.
-Espero que nos puedas perdonar algún día por haber excluido de esa manera a tu pequeña. Realmente no se lo merecía, pero es que era tan diferente a nosotras… - dijo una de las ballenas a la mamá Oreta.
-No os preocupéis, lo importante es saber rectificar vuestra actitud,  será suficiente con el arrepentimiento de corazón que ahora sentís y que reconozcáis que el color no hace la distinción sino que es la incomprensión la que causa la exclusión.-dijo la mamá abrazando a su pequeña.

Y dicho esto , Oreta y Terona marcharon de nuevo a su hogar acompañados por los dos esquimales que iban subidos en su lancha motora.

En cuanto llegaron de nuevo al océano fueron recibidos por todos los peces y por todas las ballenas  que estaban deseosos de celebrar con ellos su regreso al fondo marino.

A partir de ese momento , todos los animales marinos respetaron a la pequeña Terona, ya que había conseguido su liberación gracias a su diferente color. Y de esta manera las ballenas aprendieron que son sus propias incomprensiones las que causan las distinciones si se viven c0mo limitaciones, pero que la diferencia no tiene que ser motivo de exclusión porque puede suponer una manera de lograr ser mejor gracias al aprendizaje que trae consigo el poder de aceptación ya que lo que en un momento determinado se vive como un rasgo de exclusión, puede llegar a convertirse en un motivo de evolución.

 

Y colorín, colorado...este cuento se ha acabado.

 

Los wikicuentos multiculturales

Mónica Zambrano

 
 

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