Belina la gamba salsa


Belina la gamba salsa.
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Erase una vez, hace un tiempo vivía, una gamba llamada Belina. Belina vivía en la colonia sureña del océano pacifico, en una pequeña alga rocosa que configuraba su casita. Todos los días salía a pasear por el océano y disfrutaba de los diferentes aromas que envolvían la colonia. Disfrutaba de los paisajes, de los coloridos y de las flores acuáticas que rodeaban el océano. Una de las cosas que más le entusiasmaba realizar era danzar a ritmo de las aguas marinas ya que poseía una gran flexibilidad y coordinación en sus movimientos. Era capaz de crear con su movimiento y su armonía diferentes tipos de bailes y diferentes coreografías con los representaba muchas de las melodías que se creaban en el océano gracias al movimiento de las corrientes marinas y el silbido de los peces que vivían en la colonia.
Cuando los demás peces la veían aparecer con sus ligeros y hermosos movimientos no podían dejar de observarla y alabarla por la gracia con la que movía sus lindas patas y su hermosa cintura.

Cada día creaba nuevos pasos y movimientos para elaborar alguna  danza y en esta ocasión se planteaba poder coordinarlos de alguna manera especial para poder mostrar un nuevo tipo de baile con el cual  poder presentarse al concurso de bailes de salón que se celebraría en la colonia.

Si lograba conseguir la entrada al concurso, sería la primera vez que Belina se podría presentar a la competición de bailes de salón, ya que en muchas ocasiones lo había intentado pero le había sido muy difícil poder conseguir que le permitiesen el acceso, ya que las plazas siempre se habían cubierto muy rápidamente.

-Pero este año será diferente- dijo Belina dirigiéndose a su amigo el caballito de mar Elico.

-Tengo la intuición que lograré conseguir de alguna manera u otra la entrada para poder presentarme al concurso de baile. NO puede ser que cada año ocurra lo mismo y cada vez que llegue allí me comenten que las plazas ya están cubiertas y no me permitan poder competir – dijo pensativa la gamba Belina.

-Creo que debe ser una cuestión de privilegios- dijo Elico. Piensa que siempre se presentan los mismos y que siempre ganan y quedan clasificados los mismos participantes. ¿Esto no te da qué pensar? – continuó diciendo Elico.

-Si, es cierto. Si siempre tienen disponibles un número determinado de plazas para concursar y siempre se presentan los mismos, es muy difícil que nuevos peces  puedan lograr entrar a formar parte de la competición- dijo la pequeña Belina.

-Además creo que este año volverá a ganar el pulpo Ritolo con su pasodoble y el segundo puesto será ocupado por la langosta Lacosta con su vals. En el caso de que pudieras participar tan solo podrías quedar la tercera si es que el langostino Hermino no queda clasificado en tercer lugar con su tango argentino- dijo Elico intentando que su amiga no se ilusionara demasiado.

-Quizás tengas razón…- dijo cabizbaja la pequeña gamba. Pero piensa que si no dan nuevas oportunidades a peces dispuestos a innovar y a crear nuevas formas de baile, las danzas siempre serán las mismas y no conseguirán asombrar al público y a los espectadores. Los bailes de salón también tienen que renovarse e ir aceptando nuevas propuestas de bailes y pasos. Yo tengo muchas ideas creativas acerca de cómo combinar nuevos movimientos para poder disfrutar de ellos libremente y crear nuevos ritmos , pero si no me permiten participar , nunca podré demostrarle al público que no solo existe el vals, el tango y el pasodoble-siguió diciendo la gamba Belina.

-Bueno, puedes volver a intentarlo- dijo Elico. Quizás este año si que logres convencerles si les explicas que has creado un baile muy especial que revolucionará todos los bailes de salón.

-Mañana mismo volveré a presentarme al recinto de baile y esperaré todo lo que sea necesario para poder conseguir una plaza para el concurso- continuó diciendo la gamba muy esperanzada.

Y al día siguiente, la pequeña gamba partió muy temprano en dirección al concurso de baile con la esperanza que este año le permitiesen participar. Cuando llegó allí comprobó asombrada como el guarda de la puerta, el señor cangrejo Olinto, acababa de colgar un cartel en la puerta con un mensaje diciendo que las entradas para poder participar al concurso estaban agotadas.

La gamba Belina muy triste contempló de nuevo el cartel muy asombrada viendo como de nuevo su ilusión de participar en el concurso se veía esfumada de repente.

Muy sigilosamente, se dirigió hacia la puerta con la intención de poder hablar con el cangrejo Olinto y convencerlo de que era necesario que dieran oportunidades para concursar a nuevos peces.

-Buenos días- dijo lentamente la gamba. ¿Como puede ser que ya no queden plazas para el concurso si todavía no ha abierto la taquilla?- preguntó sorprendida la gamba.

-Pues porque ya sabemos quienes van a participar este año y las plazas ya están ocupadas. No hay más. Lo siento mucho- dijo el cangrejo Olinto ante la mirada de sorpresa de Belina.

-Pero es necesario que permitáis poder acceder al concurso a nuevos peces. No puede ser que cada año intente participar y no me dejéis por falta de plazas.¿ Porqué no aumentáis el número de posibles participantes y creáis nuevas plazas para ellos? – preguntó Belina intentando convencer al cangrejo.

-Pues porque la organización no lo permite. Cada pez tiene asignado un tipo de baile con el que demostrar sus habilidades y cada uno pertenece a una determinada escuela.  Todo cuadra a la perfección, no podemos aumentar las plazas porque no existen otras escuelas de baile diferentes y por lo tanto no se necesitan crear más - dijo muy convencido el cangrejo.

-Cada grupo de peces representan una determinada escuela y uno de ellos es el encargado de ocupar una de las plazas. Tenemos tantas plazas como escuelas. Tenemos una plaza para el vals de la escuela de las langostas que la ocupa la langosta Lacasta, una plaza para la escuela de los pulpos que es ocupada por el pulpo Ritolo y su pasodoble, tenemos una plaza para el tango argentino que lo representa el langostino Hermino  y así sucesivamente para cada baile y escuela. No necesitamos más- acabó de concretar el cangrejo.

-Pero a mí me gustaría poder participar- dijo la gamba tristemente.

-Veamos. ¿ A qué escuela perteneces?- preguntó el cangrejo que comenzaba a perder la paciencia.

-No pertenezco a ninguna escuela- dijo la pequeña gamba.

-¿ Y qué tipo de baile realizas? – siguió preguntando el cangrejo. ¿Bailas cha-cha-cha, pasodoble, vals, tango?

-Pues no – dijo la gamba. A mi me gusta crear nuevos pasos con los que disfrutar libremente de mis composiciones. He creado un nuevo baile que me permite poder moverme libremente y sin pareja- dijo la gamba.

-Pues entonces no podrás participar- dijo el cangrejo. Sin pareja, sin escuela y sin representar a ningún tipo conocido de baile de salón es imposible que puedas participar- dijo muy convencido el cangrejo.

-Pero si no dais oportunidad a nuevos peces con sus innovadoras ideas nunca aumentarán los bailes de salón, siempre se realizarán las mismas coreografías con sus mismos pasos, no podrán abrirse nuevas escuelas de bailes ni podrán ser vencedores otros peces que no sean Ritolo, Lacasta o Hermino- siguió diciendo la gamba salsa en tono de ruego.

-Lo siento muchacha- dijo el cangrejo. Las reglas son las reglas y no puedo ayudarte- dijo malhumorado el cangrejo.

Pero antes de que el cangrejo pudiera acabar de hablar apareció de repente el pez espada Altino que de manera agitada se dirigía hacia la entrada del concurso.

-Buenos días.  Traigo malas noticias- dijo muy triste el pez espada.

-¿Que ocurre Altino?- dijo en tono de sorpresa el cangrejo.

-Pues ha ocurrido un incidente y nuestra escuela de baile no podrá participar en la competición este año- dijo muy triste.

-¿ Y qué es lo que ha ocurrido?- preguntó asombrado el cangrejo.

-Pues que no podremos llegar a tiempo para el concurso. El autocar acuático en el que viajábamos se ha averiado y tardaremos varios días en poder repararlo- dijo el pez espada.

-No podremos llegar a tiempo al concurso- dijo tristemente. He traído conmigo la entrada por si quieres utilizarla para alguna otra escuela de baile- dijo el pez espada devolviéndole la entrada al cangrejo.

-Bueno, siento lo que ha ocurrido- dijo el cangrejo recogiéndole la entrada. Espero que el año que viene tengáis más suerte.


Y dicho esto el pez espada regresó por el camino por dónde había venido dejando sorprendidos al cangrejo y a la pequeña gamba que vio por fin la oportunidad para poder presentarse al concurso.


-Cangrejo Olinto, ¿ Si ahora queda un plaza libre para el concurso quizás yo me pueda presentar?- dijo la gamba insistentemente.

-UFF! Mira que eres una gamba persistente. ¿Pero si no tienes tipo de baile ni escuela, como quieres que te presente? Igualmente no puedes participar- siguió diciendo el cangrejo.

-¡ Ya lo tengo!!- dijo la gamba. Formaré una escuela de baile y le daré un nombre a los pasos y a los movimientos que he creado , de esta manera tendrás que permitirme poder participar-dijo la gamba ante la mirada de sorpresa de Olinto.

-Ahora mismo puedes iniciar el registro, soy la gamba Belina, mi escuela solo tiene un seguidor que es mi amigo el caballito de mar Elico y mi baile se llamará….!la salsagamba!- dijo entusiasmada la gamba Belina.

-¡ Está bien!- dijo el cangrejo. Solo espero que no me arrepienta del favor que voy a concederte y no arruines el concurso. Y que conste que solo lo hago porque los peces espadas no pueden presentarse y no quiero que quede ninguna vacante- siguió diciendo malhumorado el cangrejo.


Y a regañadientes el cangrejo se dirigió hacia la taquilla de ventas y formalizó la inscripción de la gamba que celebró muy emocionada que por fin había podido conseguir una entrada para el concurso y podría demostrar ante todos su nuevo baile y sus armónicos movimientos.

En cuanto regresó a la colonia explicó todos los detalles a su amigo el caballito de mar que la observaba sorprendido e incrédulo por lo que le acababa de narrar la pequeña gamba.

Muy entusiasmada la  gamba se puso a practicar día y noche el que sería su nuevo baile, con la esperanza de poder ser la nueva ganadora del concurso.

En seguida los peces de la colonia recibieron muy contentos la noticia, ya que sabían que la pequeña gamba tenía mucha gracia en sus movimientos y que sería capaz de conseguir un buen puesto en la clasificación. Cada día acudían a verla practicar y la animaban con sus aplausos y sus gritos de ánimo  acompañando el ritmo de sus caderas y de sus bellas patitas.


Pero no muy lejos de allí, la escuela de los pulpos y el pulpo Ritolo no recibieron tan alegremente la noticia.


-¡No puede ser!- dijo el pulpo Ritolo. Nuestros planes comienzan a desmoronarse- dijo el pulpo dirigiéndose a su pareja de baile Retola.

-¿Cómo es posible que hayan dejado inscribirse a un nuevo participante en el concurso? ¿ Y una estúpida gamba sin escuela ni pareja?- siguió diciendo malhumorado el pulpo.

-No te preocupes cariño. No tenemos nada que temer, solo se trata de una gamba principiante que no tiene nada que hacer con nuestro famoso pasodoble. Además recuerda que nuestro querido amigo el calamar Altenar forma parte del jurado y siempre intenta darnos puntos extras con alguno de sus maravillosos “ truquitos”- dijo Retola.

-Si, pero no podemos fiarnos- dijo el pulpo Ritolo. HE oído rumores que provienen de la colonia de peces Sureña del pacifico, que la tal gamba Belina es muy admirada y querida por todos los que viven allí. Dicen que sus movimientos y coordinación son perfectos y que desprende mucha armonía cuando baila. No podemos permitir que lo que hemos conseguido año tras año se desmonte por culpa de esta tonta gamba novel- siguió diciendo el pulpo.

-Tenemos que estar preparados por si nuestros cálculos fallan . Hemos de preparar algún otro truquito para hacerle perder puntos durante la competición- acabó por concretar el pulpo.


Y mientras los pulpos intentaban pensar en cómo hacer que la gamba Belina no pudiera clasificarse en la competición, Belina no paraba de practicar sus pasos y su bonito baile siempre animada por su gran amigo el caballito de mar y el resto de peces de la colonia.


Y por fin llegó el día de la competición. Una gran cantidad de peces se encontraban en la entrada del recinto del concurso deseando poder conocer a la famosa gamba que este año participaría por primera vez y ver de cerca el nuevo baile al que había denominado la “salsagamba”.

Todos los participantes del concurso fueron conducidos a sus diferentes aposentos para que pudieran preparar sus vestidos y pudieran adornarse adecuadamente para la competición. Entre ellos estaba la pareja de pulpos que no paraban de observar meticulosamente a la pequeña gamba temerosos de que pudiera arrebatarles un lugar en la clasificación.

Pero Belina se encontraba muy feliz pensando en que por primera vez podría demostrar sus dotes artísticas y podría exponer su nuevo baile que estaba compuesto por varios pasos de salsa, de danza oriental , algún paso hip-hopero y algún otro paso que se había inventado, que hacía que su cuerpo se balanceara de un lado a otro en total libertad y expresión de movimiento.


Por fin dio inicio el concurso y todos los participantes comenzaron a demostrar sus dotes artísticas con pleno convencimiento que serían ellos los nuevos ganadores. Los primeros en iniciar la competición fueron la pareja de langostinos que hicieron la demostración de su famoso tango argentino. Una vez que finalizaron la actuación el público el jurado hizo sus primeras valoraciones y puntuaciones ante la mirada de admiración de todos los asistentes.


Seguidamente inició el baile la pareja de pulpos que obtuvo una elevada puntuación por parte del jurado ya que entre ellos se encontraba su amigo calamar que estaba dispuesto a hacer crecer sus puntuaciones como fuera posible, sacando a relucir cualquier aspecto positivo en cualquiera de sus actuaciones.

A continuación hizo su aparición en escena la pareja de langostas Lacasta que hizo una interpretación magnifica de vals. Fueron muy aplaudidos y el público estaba muy entusiasmado viendo la categoría de todos los bailarines presentes.

En seguida le llegó el turno a la pequeña gamba Belina que acudió con un maravilloso vestido de perlitas de mar acompañada con un bonito y elegante pañuelo de flores marinas.  En cuanto el ritmo y la melodía de la canción de la pequeña gamba comenzó a sonar, empezó a realizar sus hermosos movimientos y balanceos de brazos y de caderas interpretando su danza salsagamba. Todo el público se quedó impresionado viendo como la gamba era capaz de moverse con tanta soltura y flexibilidad sin tan siquiera perder el compás. En cuanto finalizó el público aplaudió emocionado y sorprendido por aquel baile tan peculiar que la pequeña gamba se acababa de inventar.

El jurado realizó sus votaciones y surgieron las primeras clasificaciones, los diez primeros clasificados se disputarían los tres primeros puestos y entre ellos estaba la gamba Belina que había conseguido clasificarse y de esta manera poderse presentar a la final.


La pareja de pulpos no salían de su asombro viendo como la pequeña gamba había conseguido clasificarse y viendo como el público la aclamaba y  deseaban que fuera la ganadora del concurso. Así que si pensárselo dos veces se dirigieron a su amigo el calamar que formaba parte del jurado para solicitarle que pusiera en marcha la segunda parte de su plan. Para lograr que la pequeña gamba perdiera puntos en la clasificación final y que los ganadores siempre fueran los mismos, el jurado y la organización habían elaborado un sistema para conseguir descalificar a los participantes que no deseaban que ocupasen los tres primeros puestos. Habían ideado un método para lograr que el bailarín perdiera la coordinación durante la interpretación de la danza y que no realizara correctamente los pasos. Se trataba de poner en el vestido de los participantes unos pequeños pececitos que realizaban descargas eléctricas cada vez que accionaban un mecanismo remoto de tal manera que conseguían desestabilizar al bailarín en cada uno de sus movimientos.

En seguida la pulpo Retola se dirigió muy lentamente al vestuario de la gamba e introdujo los minúsculos pececitos en su vestido sin que se dieran cuenta de su presencia.

En cuanto lo dispuso todo, el  pulpo Ritolo regresó a su camerino muy feliz sabiendo que el primer puesto quedaría reservado para ella y para su querido acompañante.


-Retola, el plan funciona según lo previsto- dijo muy contenta la pulpo. HE depositado los pececitos dentro de su vestido, yo esperaba no tener que utilizarlos pero dadas las circunstancias no tenemos más remedio que usarlos. Esa gamba es más fuerte de lo que pensábamos y su nuevo baile a causado sensación en el público. No podemos tolerar que arruine nuestros planes- dijo sigilosamente la pulpo.

-Si, es cierto- inquirió el pulpo Retola. En esta competición siempre seremos nosotros los vencedores.


Y dicho esto los dos pulpos se dirigieron de nuevo al escenario para representar el último baile que les clasificaría nuevamente como los ganadores de ese año.

Los diez participantes se encontraban expectantes y dispuestos a dar lo mejor de si mismos para poder ser los ganadores, ajenos a los planes malévolos que año tras año el jurado y la organización habían aplicado. Entre ellos se encontraban la pareja de pulpos Ritolo y Retola, la pareja de langostas Lacasta y Anasta, la pareja de langostinos Hermino y Atina, la pareja de peces martillo, los caballitos de mar , las Ostras posas, las almejas Alejas , los erizos de mar , la morsa de mar y la pequeña gamba Belina.


Todos los participantes realizaron perfectamente su actuación hasta que llegó el turno para la pequeña gamba. Belina comenzó a interpretar su danza y en cuanto inició su movimiento de cadera y el movimiento de sus bracitos empezó a sentir ligeras descargas que hacían desestabilizar sus movimientos y perder la coordinación , pero la gamba Belina intentaba disimularlos y seguir el ritmo de la canción intentando no  alterarse  y seguir los pasos sin que el publico notara nada extraño.  En cuanto acabó su interpretación se dirigió al vestuario muy triste sin comprender el motivo por el cual había sentido esas ligeras descargas en el interior de su cuerpo.

-No puede ser- lloraba amargamente la pobre gamba. Nunca antes había perdido la coordinación de esta manera. Algo extraño hacía que mis músculos no pudiesen rendir lo suficiente y provocaban que perdiese el ritmo de los pasos – continuó diciendo la gamba a su querido amigo el caballito de mar.

-No te preocupes, has hecho una estupenda actuación- dijo el caballito de mar Elico. Todo el público te ha aclamado, nadie ha notado la diferencia.

-Pero el jurado sí que lo ha notado- dijo cabizbaja la gamba. Y esto ha hecho que me penalizaran en varias ocasiones.

-Si, nuevamente los tres primeros puestos serán  para la pareja de pulpos, los langostinos y las langostas- dijo su amigo tristemente.

-Bueno , Elico. No te preocupes, al menos he visto mi sueño cumplido y he podido participar en el concurso. Además un quinto puesto no está del todo mal. Piensa que era la primera vez que me presentaba y quizás los nervios del momento me han hecho sentir esas descargas en mis músculos. Quizás deba entrenar más…- siguió diciendo la gamba mientras se retiraba su hermoso traje.

Y mientras la gamba Belina se resignaba con su quinto lugar y se retiraba a descansar, de su traje comenzaron a salir despedidos los pequeños peces que habían  provocado que Belina tuviera las ligeras descargas eléctricas que el jurado le había provocado para que perdiera la competición. El caballito de mar Elico se dio cuenta de lo que había ocurrido realmente, alguien había hecho que Belina perdiera el concurso poniendo los pececitos controlados remotamente en el interior de su vestido.


En seguida fue en busca del jurado deseoso de contarles lo que acababa de descubrir en el interior del traje de Belina convencido de que actuarían de alguna manera para conseguir descubrir a los responsables y que dieran por nula la clasificación. Estaba convencido que la pareja de pulpos habían sido los responsables y esperaba que Belina pudiera realizar de nuevo su actuación y conseguir el puesto que realmente se merecía pero para su asombro, cuando le explicó lo acontecido al jurado,  no mostraron ningún interés en realizar averiguaciones, supusieron que los peces se habían introducido en el interior de su traje por incidente y dieron por finalizado el concurso. Los pulpos Ritolo y Retola serian de nuevo nombrados vencedores.

En cuanto el pequeño caballito de mar regresó al vestuario de Belina le informó lo que había descubierto muy enfadado, ya que se había dado cuenta de que el concurso estaba totalmente amañado.


-Ahora lo entiendo todo- dijo Belina. Era por esta razón que no permitían que nadie nuevo pudiera participar en el concurso.

-Y por esto las plazas siempre estaban limitadas- continuó diciendo Belina.

-Pero eso no es justo. El primer puesto te lo mereces tú- dijo tristemente Elico.

-No pasa nada Elico. No necesito ser galardonada ni considerada como la primera del concurso para sentirme bien conmigo misma y para entender que  realmente lo que importa es haber disfrutado viendo como el público estaba entusiasmado viendo mi actuación. Por fin he dado a conocer mi nuevo baile y estoy cada vez más convencida de que seré capaz de crear nuevos pasos y nuevas danzas con las cuales entretenerme y hacer sonreír con ellas a los demás.

Y dicho esto la pequeña gamba  salió cabizbaja del concurso , pero para sorpresa de Belina, todo el público había salido del recinto y la esperaba en la entrada para que les pudiera representar de nuevo su maravillosa salsagamba, ya que deseaban verla de nuevo bailar y aprender el nuevo ritmo y la melodía de su compás.

Belina se quedó muy sorprendida y a la vez emocionada viendo como el público le aclamaba y gritaban llenos de júbilo deseando ver de nuevo su actuación mientras los pulpos se quedaron estupefactos cuando vieron que nadie se había quedado a disfrutar de su actuación final ya que preferían ver de nuevo a la hermosa gamba bailar.


Y de esta manera fue como los pulpos aprendieron la lección, ya que un primer puesto no tiene sentido si no es merecido, y el triunfo del tramposo no es decoroso ya que al final lo importante de todo no es el titulo o el galardón que te pueda dar una determinada organización, sino ser merecedor de esa atribución sintiéndote  dichoso realizando tu labor  ya que el tiempo y los hechos por si solos demostraran realmente quien es el mejor.


Y colorín, colorado…este cuento se ha acabado.


Los wikicuentos multiculturales

Monica Zambrano





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